El lenguaje extraño de la antropología

En más de una ocasión he tenido que sacar las uñas en el debate sobre el leguaje extraño de la antropología. Esta vez, como en otras tantas, mi amiga Nairobi se mostraba crítica con la antropología.

-La antropología es contar lo que sucede en grupos de personas pero con palabras extrañas y un lenguaje que sólo lo entienden ellos- decía Nairobi.

Sí, es cierto. No podía cuestionarle esta afirmación y más, cuando continuaba diciendo…

-Siempre haciendo alusiones a las teorías que no entienden ni dios, que si el Malinowski, el Manuel Delgado, parece que solo viváis por la teoría.

¡Joder! Le volvía a dar la razón, aunque yo me mantengo un poco distante con la academia, ya que estudio en una universidad a distancia y el contacto con el profesorado es online, cosa de la que paso. Alguna vez he visto como una profesora se graba delante de una cámara explicando el temario, un método de enseñanza un poco frío y vacío.

Nairobi ha tenido la suerte de compartir momentos en su vida con varios antropólogos y antropólogas, tal vez no sea suerte, sino crítica hacia la antropología.

¿Por qué tenéis que tener un lenguaje tan abstracto y complicado para el mortal común?– seguían las críticas de Nairobi hacia la disciplina.

A mí también me pasaba. No entendía muchos de los conceptos de la disciplina. La primera vez que escuché las palabras de una antropóloga me quedé perplejo, como el antropólogo perplejo.

No entendía nada de lo que me decía hasta que, poco a poco y después de tres años descifrando el lenguaje extraño, pude entender a mi manera de que trataba la antropología.

Aunque voy navegando entre teorías y conceptos, aún me cuesta entender la disciplina. Pensaba que esto de la antropología era fácil, pero mi profe, a la que quiero un montón, me dijo;

Nadie nunca dijo que la antropología fuera sencilla.

Ahora me doy cuenta de que no lo es y que es una aprendizaje continuo, no terminas de aprender. Supongo que en la vida siempre vas aprendiendo.

El debate con Nairobi se centró en el lugar que ocupa la antropología.

¿En qué lugar? ¿En dónde?

No soy el más adecuado para defender a esta ciencia que transformó mi manera de ver la vida. Una vez me preguntaron;

¿Te ha cambiado la antropología? Mi respuesta fue un rotundo sí. En todos los sentidos.

Pero, ¿para qué sirve? ¿Para entender al ser humano? ¿Para evitar conflictos entre grupos de distinta índole cultural? ¿Para tener un conocimiento académico que nutra a la antropología como ciencia? ¿Para qué antropólogos alardeen de sus conocimientos adquiridos siendo unos sapientinos? ¿Para seguir nutriendo a la academia a base de pocos recursos en donde las antropólogas sigan adorando a los maestros que tras publicar tres libros quieran copiar ese modelo de antropólogos de academia y se olviden que la antropología está fuera, en la calle?

No lo sé. Nada tengo claro. Tendré que seguir navegando entre teorías para conseguir el título académico que es lo que menos me interesa y que al parecer sin él no vas a ninguna parte. Sin titulación académica no serás reconocido porque la cúpula está ya creada y acceder a ella cuesta tiempo, relaciones de interés a base de comer de la antropología y de otros antropólogos.

Es una nutrición simbiótica entre alumnos, profesores, eméritos y teorías, como explique en la «Nutrición Académica» 

¿Acaso no se transforma la antropología, se desvirtúa y se transforma en otro punto de interés económico?

Creo que por hoy he pensado demasiado, mejor dejar pasar el tiempo y ver hacia donde me llevan estas reflexiones. Nairobi me ayuda a pensar y tras la pregunta que me hizo en un momento de discusión tirados en el sofá mi confusión seguía su curso.

¿Cuál es la tarea del antropólogo?- me decía Nairobi mientras le daba una calada al cigarro.

-Para mí, la tarea del antropólogo es, describir la cultura en contextos locales en donde en un mundo cada vez más globalizado intenta que todos vayamos hacia el mismo lugar, haciéndonos pensar que todos somos iguales, siendo este pensamiento una utopía generada por los poderes globales en donde el antropólogo descifra, descubre y analiza que no todo es oro lo que reluce como nos hacen pensar. Mirar las diferencias y la resistencia, conocer la identidad para descubrir la alteridad, aplicar el conocimiento en una antropología dispuesta al cambio, al conocimiento y a la conservación de nuestro más preciado tesoro, la cultura.

No tengo claro este último párrafo, tendré que repensarlo.

Te puede interesar:

6 thoughts on “El lenguaje extraño de la antropología

  1. Maricarmen Contestar

    «conocer la identidad para descubrir la alteridad, aplicar el conocimiento en una antropología dispuesta al cambio, al conocimiento y a la conservación de nuestro más preciado tesoro, la cultura», que linda frase nada más cierto si se conoce y se respeta al resto se conoce sus más valiosos conocimientos que en muchos de los casos ya son parte del patrimonio de una cultura, la nueva antropología debe ir encaminada al sentí pensar y al respeto del otro en todo los ámbitos de la vida misma.

  2. Anónimo Contestar

    La antropología te cambia la vida, se hace parte de ti… Te permite comprender la alteridad y reconocerte como parte de esa alteridad… Y algo interesante (o al menos a mi parecer), aquella forma especial que te brinda de captar todo el entramado demoníaco de tu propia existencia y te permite re-configurar tus estructuras socio-mentales (¿has notado que a los antropologos les encanta componer palabras?)…
    Excelente Post…

  3. pedrobrito2004 Contestar

    Como punto de humor, puede que sea hora de prestar atención a la jerga técnica de los médicos o de los abogados, que cuando hablan en sus términos no los entiende nadie más 🙂

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.