La ideología racista

Hay gente que dice tener el pensamiento ordenado pero no se consideran que tengan ideología racista.

El racismo es esa forma de diferenciarte despectivamente de las personas que no comparten cierta similitud con tu cultura o tu fenotipo. Es una forma de poder identificarte en un grupo determinado conociendo las diferencias de otro grupo que, según tu ideología racista, está en una posición inferior a la tuya y que puedes tratar despectivamente, pero con respeto.

Estoy harto de ver y sentir en algunas ocasiones las mismas palabras.

“Yo no soy racista, respeto a los demás, pero si quieren integrarse tienen que quitarse el velo”

A raíz de escuchar esta frase no pude contener mi rabia para iniciar una conversación en la que le hice ver a un “colega” que esa frase estaba cargada de cierta ideología racista ordenada.

La ideología ordenada viene de la frase “yo no soy racista, soy de pensamiento ordenado” muy usada en el lenguaje de algunas personas que no comparten las diferencias culturales de otras que viven en la misma sociedad, territorio y que comparten algo tan común como ser de la misma «especie».

Ya no estamos solos, a pesar de que a algunos les gustase seguir compartiendo el territorio, los mismos recursos económicos, la misma lengua y la misma cultura.

Las sociedades ahora son pluriculturales. Esto no quiere decir que antes no lo fueran, siempre ha habido contacto con otros grupos diferentes. En el momento que se da nombre a este tipo de contacto entre culturas diferentes parece que cobra forma y que somos conscientes de que la “raza” ya no es pura, es mezclada.

A algunos a día de hoy, les cuesta asimilar el multiculturalismo que viven hoy las sociedades occidentales.

La multiculturalidad ha dado forma a diversas culturas que buscan su expresión en territorios antes deslocalizados y ocupados por una cultura dominante, dominante en el sentido de delimitada por un territorio y por ello sabedora de tener el monopolio cultural para poder denigrar a la cultura dominada.

A día de hoy, puedo seguir observando como operan las miradas hacia los otros desde una postura un tanto ambigua.

Y es que la posición que ocupo en esta sociedad me permite poder visualizar un lugar en donde las categorías raciales siguen operando de forma indiscriminada contra lo diferente.

Categorías como el fenotipo de las personas, elementos culturales visibles que denotan diferencia y lenguajes diferentes de formas de entender el mundo.

Parece que en las sociedades receptoras del XXI el multiculturalismo y la expresión cultural de otras personas de diferentes culturas cuesta de entender y nos empeñamos en que tienen que integrarse; “si quieren vivir aquí, tendrán que integrarse”.

Los procesos de integración son un fracaso por parte de las políticas de los Estados cada vez menos poderosos. Las personas reclaman sus derechos culturales en entornos diferentes para poder realizar sus tradiciones fuera de su contexto natal, algunas son concedidas, otras no.

La antropología está ahí, a pie de cañón para observar que ocurre con estas formas de expresión cultural que une y distancian a unos de otros.

Nadie dijo que tuvieran que intengrarse, pero parece que la integración tenga que ser necesaria y obligatoria.

El pensamiento de mi “colega” es común al del pensamiento ordenado, un ideología racista que se considera no racista, respetuosa con los demás,  pero no permite la expresión cultural en su territorio sino que prefiere la integración y asimilación de la cultura en la que las personas tengan que renunciar a su tradición para adoptar otra, la del dominante.

Después de una larga conversación le dije que ese pensamiento es discriminatorio hacia el otro con un tono racista. Lo gracioso es que la palabra racismo parece ya innombrable, un insulto que no puedes decir, el racismo sigue hoy en día en el pensamiento de algunas personas que no se consideran racistas pero si de pensamiento ordenado. Una forma de transformar la ideología racista para que no sea tan clara y concisa.

“Yo no soy racista, pero si quieren vivir aquí tendrán que acostumbrarse a nosotros y en el colegio tendrán que quitarse el velo”

Todas las citas de este texto son frases que he escuchado en algunas conversaciones de personas que se consideran no racistas.

4 thoughts on “La ideología racista

  1. Anónimo Contestar

    No puedo más que estar en contra. Etiquétame como gustes, abogo y practico actívamente la inclusión -que no la integración- de los recién llegados. Lo mismo que me considero más cosmopolita que no multicultural. Esto no quita que piense que el extranjero debe adaptarse al sistema. Tienen que aprender la lengua, tienen que aceptar nuestras leyes, tienen que beber de nuestras culturas y quitarse el puto velo. Cuando hablamos de derechos humanos no hay relativismo que valga! Por coherencia, por madurez. Hace no mucho mi abuela llevaba un pañuelo con el que cubría su pelo en este país, en una sociedad patriarcal en la que el papel de la mujer quedaba reducido al cuidado de la casa y la crianza de los hijos. ¿Por qué, en el citado ejemplo del velo tienen que ser las mujeres las portadoras de los símbolos identitarios, y no los hombres? Si hablamos de libertades y de igualdad, ese ejemplo es el peor que podías indicar. Aunque sea por respeto a nuestros antepasados y los cambios que hemos logrado -aún no siendo suficientes- tenemos que luchar porque siga siendo así. El extranjero se ha de adaptar al país al que acude.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.