La Antropología no tiene porque ser sólo académica.

ANTROPOLOGÍA Y ACADEMIA

La antropología y la academia son dos binomios que se cogen la mano. 

Todos/as somos antropólogos/as o buscadores del camino hacia la verdadera verdad, y para ello no se necesitan dotes de inteligencia académica, sino de sentirse más como parte de la consciencia humana.

Pensar que tener un título académico lo es todo, es un error que forma parte del entramado social mercantilismo.

La lucha por la competitividad y la rivalidad en el mundo laboral está supeditada a cuantos más títulos se tengan, mejor encajará una persona en un puesto de trabajo. Y si realmente estamos convencidos de ello, estamos cometiendo un gran error.

ANTROPOLOGÍA ACADEMIA Y COMPETICIÓN

Nuestro mundo está dirigido por mandatarios y demás entes sociales que conforman gran parte del funcionamiento de nuestra sociedad.

De manera que podríamos decir que el eje de la sociedad es la economía, de ahí que todos los seres humanos busquemos la supervivencia en un lugar del entramado mundo laboral para subsistir, y esto nos implica a ser competitivos, a obtener títulos, a aprender idiomas aunque a penas practiquemos y a hacer infinitos cursos, y todo con el único objetivo de demostrar nuestra valía.

Que por supuesto habrá que hacerlo junto a las responsabilidades que nos encomiende nuestros dirigentes, y que sean más de su agrado que desde la más pura lógica coherente.

Y para explicar en qué consiste este proceso de transformación social, en el que los seres humanos desde pequeñitos van desvirtuándose para convertirse en hombre-yo, hasta que pierden todo contacto con la naturaleza, para convertirse en personas artificiales, y esta nueva construcción que responde a una lógica inventada por quienes nos dirigen.

¿Quiénes son? ¿Dónde están? ¿De dónde proceden? ¿Por qué hacen lo que hacen? ¿Han sido siempre así?

¿SOMOS SERES LIBRES?

Podríamos hacernos infinitas preguntas y responder pocas respuestas, porque en realidad sabemos menos de lo que creemos.

Y esto es porque estamos demasiados institucionalizados, por ello acatamos las órdenes que rigen el comportamiento social y hacemos lo que nos dicen, y no lo que nos gustaría hacer.

Y llegados a este punto, podríamos decir que no somos libres. Ni siquiera por muchos títulos académicos que tengamos en humanidades somos capaces de percibir la realidad.

A veces estamos convencidos de que quienes ocupan un puesto de trabajo, una posición social, un titulado universitario o experto, etc., posee las cualidades necesarias y está donde tiene que estar.

Pero pensar si hace una o dos décadas todavía era creíble para una sociedad que vivía creyendo en las palabras de los mandatarios, y de que el mundo dará un cambio donde la igualdad, el progreso y la felicidad sea el objetivo de tanta lucha.

Lamentablemente hoy estamos más convencidos de que eso ni era así ni será jamás así.

Y eso que nuestros mandatarios están a rebosar de títulos de todos los colores y de todos los sitios.

Es más, algunas personalidades poseen hasta títulos de premios nobel de la paz, ¡vaya! Y yo me pregunto: ¿Qué ha cambiado en el mundo?

ANTROPOLOGÍA Y ACADEMIA; LA SOCIEDAD Y LA TITULACIÓN

La vida sigue su curso, la gente en momentos más o menos puntuales cambia su forma de pensar, según las creencias y la fe que tenga puesta en esos momentos, y esto avanza, como “producto” de la evolución de la sociedad.

Así, muchos/as de nosotros estamos mejor ahora que antes, otras están peor que antes, y otros tantos en su estado desde hace décadas, y apenas han llegado a conocer otro cambio al que viven.

Mientras tanto, la sociedad no para de inventar títulos, de establecer requisitos académicos, de cambiar el sistema para experimentar cambiar a la sociedad, y así el mundo va a donde va y como va.

Estamos convencidos de que un título cambiará nuestra sabiduría, nos hará felices, nos hará ver el mundo de distinta manera y cambiar la realidad hostil de algunas personas en desigualdad.

Pero cuando seguimos buscando la verdadera realidad, nos topamos con algo muy claro, que al final del camino de nuestra vida, el sistema creado por la sociedad nos da de lado, no le servimos y nos manda como objetos a descansar, basándose en que el tiempo establecido para serle útil al “sistema” ha sido el suficiente; a veces hasta más de cuatro décadas trabajando para el sistema y poder comer y tirar, como se dice.

No hay tregua para los titulados, para esos prestigiosos académicos que se creían dueños de alguna parte del mundo o de la vida de los otros. El final es para todos igual, no hay títulos que valgan ni méritos que se lleve nadie al otro mundo.

Y desde títulos académicos tenemos hasta títulos nobiliarios, de los que se nace o se compran.

Y si algunos de estos últimos titulados no están dispuestos a deshacer en beneficio de una sociedad igualitaria, de nada servirá que hayan obtenido títulos académicos en las universidades más prestigiosas del mundo, a base de pago o esfuerzo, porque tampoco esto último habrá servido si ese sacrificio no lo convierte en verdadera realidad.

De manera, que como resultado factor común tenemos el ejemplo más claro: que todo es capitalismo y que se salve el que pueda de este mundo.

Que esto no cambia ni aún juntando las titulaciones más humanistas del mundo, porque como se suele decir, gana por goleada la economía. Y de ahí el dicho de: “la gente me ven como un dólar andante”.

Este texto ha sido escrito por Andrés López, Licenciado en Antropología Social, gracias por deleitarnos con este artículo sobre la titulación, relacionado con la antropología y la academia. 

10 thoughts on “La Antropología no tiene porque ser sólo académica.

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  3. Alfonso E Madrid Contestar

    Pablo Gustavo, una reflexión que emana de la presentación del Antropólogo Principiante y tu comentario: Si no te das cuenta como ser humano quien/es gobiernan y actúas al unísono dentro de una práctica política en contra del Poder, desconoces el principio de toda forma de organización social y sobre todo tu aporte a esta especie sapiens. Por otra parte, si el mundo ya cae a pedazos con nuestro desarticulado viaje en el Antropoceno, periodo que si incide «individualmente» pero, del cual no tenemos todxs la culpabilidad con que que se nos achaca y quiere neutralizar. Al respecto ha sido producto de una organización humana de hace más de 5 siglos la que ejerce su propio poder y donde existen «individuos» capitalistas, y hoy agregamos neoliberales. Con esto quisiera dejar más o menos claro quienes son verdaderamente las victimas sin entrar en mayores detalles. Nuestra respuesta a este descalabro debe ser colectiva, el no mirar más allá de nuestras narices de nada sirve, ni favorece, me atrevería a decir la llamada hominización Esto último es lo preocupante y lo que debe llamarnos a la acción colectiva!. La huella ecológica de un habitante moderno de una ciudad NO es la misma de aquella de nuestros congéneres que hoy viven en la Amazonía. Abordando el pensamiento simbólico, el artilugio de considerar que la realidad es una construcción, puede llevarnos lejos, pero, si agregamos de que hay «muchas realidades», todo esto, NO nos llevará a ningún destino que no sea el uno mismo en el que nos encontramos hoy en dia. Un destino para toda la humanidad construido por «individuos» pero, que destruyen y oprimen a millones de seres vivos.

  4. Pablo Gustavo Rodriguez Contestar

    Hola Andrés, a riesgo de sonar antipático, te digo que parece que acabaras de descubrir con gran desilusión algo que para mucha, muchísima gente está muy claro desde hace tiempo cuando menos dos décadas: los títulos académicos no garantizan ningún puesto de traabajo. Eso era en el fordismo. Hasta los años setenta.
    Por otra parte siempre se supo que un título académico no te hace más sabio ni mejor persona. El que crea eso comente un grave error y es dudoso que alguien se lo haya enseñado, porque no se dice eso por ningún lado.
    Me asombra también la gran importancia que le das a los «mandatarios» y «dirigentes». ¿Por qué estás tan pendiente de ellos? ¿Por qué no preocuparte por tu propia vida, qué quieres lograr, e ir por ello? Estar pendiente de otros, sean «mandatarios» o no te pone en una posición de víctima impotente, y no de dueño de tu vida. El mundo puede caerse a pedazos pero tu vida es tuya y nadie más puede determinar lo que hagas con ella.
    También discrepo con tu afirmación de sobre eso de «percibir la realidad», la «verdadera realidad». La antropología debería haberte servido para aprender que la realidad es una construcción social, por lo cual hay muchas realidades, no hay ninguna verdadera y no es posible «percibir» ninguna de ellas. La realidad es una interpretación que haces de lo que pasa según la información de que dispones y las categorías y modelos mentales de que dispones, los que son en gran medida proporcionados por tu lengua materna y tu socialización. Esa es una idea básica de la antropología social y cultural.
    Finalmente el premio es «Nobel», que es al apellido de su creador, Alfred Nobel (http://es.wikipedia.org/wiki/Alfred_Nobel). «Novel» tal vez sea vos, a juzgar por tu artículo (http://lema.rae.es/drae/?val=novel). ¿Viste cómo los títulos no garantizan nada?
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  5. Ma. Antonieta Herrera Loayza Contestar

    Me gusto mucho. Cierto es aquello que afirma el autor y lo señala muy bien, los titulos no nos hacen seres humanos, al contrario… nos estamos deshumanizando, deconectando de la realidad…en el ejercicio de la práctica antropológica, al menos en lo que respecta a mi pais, hoy pareceria que se necesitan muchos antropologos que sirvan a nuestra sociedad y lo que sucede es que no existen espacios (ni siquiera dentro de los acadmicos y universitarios) donde se capten a los jovenes en formacion y se les brinden las facilidades para obtener experiencia, crear conocimientos y pensamiento propio, propositivo. Yo misma en carne propia vivo la discriminacion laboral del sistema al no contar con título profesional, eso no me ha detenido de realizar en mi cotidiano la práctica antropológica y de construir un propio pensamiento critico. Sin embargo este sistema te absorbe. Habrá que construir mayores espacios donde se nos permita participar e incidir en aspectos como éstos, ya que al menos en el sistema universitario de mi país y me refiero al sistema público aun mantiene estructuras arcaicas que no flexibilizan y facilitan al estudiante su proceso de profesionalizacion. Ironicamente, el Estado otorgó recientemente a los estudiantes de universidades privadas mayores facilidades para obtener el titulo profesional. Atentamente,Ma. Antonieta Herrera Loayza, Egresada de Antropologia de la Universidad Mayor de San Andres, La Paz, Bolivia.

    • El Antropólogo Principiante Autor del artículoContestar

      Gracias Ma.Antonieta es muy interesante tu comentario. Aqui en mi pais al adquirir el titulo universitario parece que ya supieras hacer el trabajo de la antropologia. Las antropologas y antropologos se topan con un duro obstaculo laboral. Y desde la academia solo hacen mas que lamentarse. Tal vez habria que dejar de lamentarse tanto. Un saludo

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