Metrópolis Mercado.

Las grandes políticas actuales (de “los miedos” desde mi opinión) nos siguen empujando sin remedio en su incesante lucha por la máxima fase del capitalismo, el imperialismo.

Un imperialismo que se recicla constantemente para conseguir sus objetivos,  el  cual  se vuelve  a  hacer  eco  de  las posibilidades de una abundante  y desconcertada materia prima, las personas.

Con el lastre de la historia sobre su mesa (esclavismo), ha tenido que esperar un tiempo prudente para volver a la acción más dura. Como antes los barcos de vapor, ahora son las nuevas tecnologías las encargadas de difundir las nuevas posibilidades.

El señuelo no es otro que el de hacer fortuna rápida. Ahora bien, en la actualidad, la situación de crisis de los estados occidentales (no de todos) hace que comiencen a tomar una actitud proteccionista (los más ricos contra los pobres, el norte con el sur, occidente con oriente, etc.), buscando constantemente nuevos mercados con materias primas que no ofrezcan barreras a sus pretensiones   (esto   no   es   algo nuevo,   en   el   siglo   XIX   expansión   colonial   y proteccionismo iban de la mano).

Hoy en día, las atribuciones que tienen los Estados en comparación con otros momentos de la historia son mínimas, defender los límites territoriales y sus leyes mediante políticas de inmigración y fronteras (levantar vallas y muros), ya que fuera de dicha acción, manda el mercado, quitando todo el poder de decisión a estos (Arjun Appadurai matiza dicha idea).

En este caso, el mercado es el campo de batalla donde los Estados y sus intereses ponen en acción sus políticas neocolonialistas (frustración de los Estados por la derrota frente al mercado-nacionalismos con las crisis-; se libra una guerra constante).

¿Qué fases podemos distinguir en la formación de una colonia?

Desde mi punto de vista podemos  diferenciar  tres:  conquista,  organización  y  explotación  económica (desde la primera fase ya hablamos de explotación).

La conquista.

La conquista es fácil actualmente con la política financiera, el abaratamiento de los costes, viajes e internet, que se puede llegar al punto más recóndito de un territorio (ya no hacen  falta  ejércitos);  medios  de  comunicación,  libertades/prohibiciones personales, ONGs, becas Erasmus, bancos, turismo, deslocalización, multinacionales, voluntariado, créditos, desarrollo, etc. consiguiendo dar la sensación de que los territorios mantienen su total integridad y respeto por parte de los conquistadores, cuando en realidad el proceso de transformación ha comenzado.

La organización.

La  organización,  que  normalmente  se  lleva  a  cabo  por  empresas  privadas  y  sus políticas de RRHH (nueva antropología que ayuda en el proceso, enumerando factores demográficos, morales, políticos, económicos e intelectuales que se entrecruzan en la acción colonizadora para el servicio de la explotación), gestionadas por la metrópolis de  origen  (política  exterior),  pero  haciendo  uso  de  las  personas  locales,  que  se encargan de gestionar la administración pequeña, es decir, política interior (deslocalización empresarial, empleo más barato, abaratamiento de costes, jerarquía social, segregación, pobreza, conflictividad social, etc.).

La explotación económica.

La explotación económica es la fase que más interés despierta. En el intercambio de las materias primas, las personas, se produce una asimilación aduanera (fronteriza), es decir, hay unos acuerdos que hacen que los productos entre la metrópolis y la colonia circulen  libres de aranceles, mientras las tarifas proteccionistas mantienen alejados a los productos de otras metrópolis (países subdesarrollados, pero si quieren sus productos…).

Es aquí donde nos encontramos un hecho clave para entender el imperialismo, entre las metrópolis y sus colonias no se da una relación comercial entre iguales, sino que la colonia se encuentra en una situación de inferioridad, es la que da el suministro de materias primas (exportar profesionales cualificados o no cualificados según las necesidades) y compra estas ya transformadas (medicamentos o avances técnicos en medicina, ideas, desarrollo en infraestructuras, sostenibilidad, etc.).

Lo más significativo es que la colonia vende sus materias primas por un valor muy bajo (se forman/crecen en los países de origen, con todo el gasto y esfuerzo que conlleva – incluso con la muerte-). Claro está, que aun existiendo una desigualdad creciente en occidente en concepto de materias primas (personas), aún aumenta más, si hablamos de materia prima procedente de países no occidentales (un africano, chino, rumano, indio o latinoamericano solo se puede transformar en occidente en mano de obra barata no cualificada –no en todos los casos-, siendo más útiles en sus países de origen para ser explotados, junto con sus recursos).

Repercusiones sobre los territorios colonizados.

Por  tanto,  las repercusiones  sobre  los territorios  colonizados son  grandes (Grecia, España o Portugal en la actualidad en el marco europeo de economías desarrolladas o economías   emergentes   en   otros   países   del   mundo),   apareciendo   una   nueva distribución o geografía, no tanto territorial, sino más bien demográfica (trasformación en muchos campos: físicos, psicológicos, etc., de ahí que seamos materias primas para el mercado).

Se intenta (aún no se ha conseguido desde mi opinión) implantar en todo el mundo una homogeneización de actitud básica del ser humano (conformismo y miedo),  a través  de  la  creación  de  demanda  de  una  serie  de  necesidades  (bien  clasificadas, piensen en un centro comercial) por parte de todas las personas que hay que cubrir, aumentando por tanto la producción.

Frente a estos niveles de producción creados (derroche desde mi punto de vista), y por tanto completamente artificiales, se necesita economía (según el mercado metrópolis) y no subsistencia, dando lugar al endeudamiento total de la colonia, mientras crece la explotación económica, y por tanto social (aumento de la desigualdad) de forma contradictoria, ya que nunca se va a alcanzar la compensación para existir la igualdad en todos los aspectos (es como si el mundo entero fuera una colonia de una metrópolis inexistente, pero a la que hay que suministrar sin más cueste lo que cueste).

Pensemos como los empresarios (grandes empresarios) llegan a un país, en el cual se instalan en los niveles más altos de la escala social produciendo cambios en la estructura económica (social). Esto hace que la sociedad indígena tenga que experimentar  una serie  de  transformaciones  profundas  en  su  orden  social  para ponerse al servicio de estas empresas (de una u otra forma), endeudándose (necesitan economía) para poder cubrir unas necesidades creadas por éstas artificialmente en sus ansias de enriquecerse.

A modo de conclusión, no puedo negar que este renovado colonialismo tiene aportaciones positivas y negativas como lo tuvo el colonialismo del siglo XIX, pero cabe resaltar que es necesario, sino vital, cambiar la orientación de las producción hacia un comercio más justo, solidario e interno, y que no mire tanto por los intereses de la metrópolis   mercado (hoy en día ¿quién es la metrópolis mercado?…no se ve pero existe y ejerce un fuerte control sobre los demás –metrópolis VS colonias vs colonias vs colonias vs colonias, etc., igual a guerra entre estados-).

Por lo tanto, hay que tomar conciencia y no descuidar las verdaderas necesidades de la población mundial que no dejan de aumentar.

Interesante (Teoría de la pobreza de M.Shalins)

Escrito por Juan Gabriel Rodriguez Laguna.

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