Hoy quiero hablarte de que puede hacer la antropología en caso de guerra mundial.
Si no lo sabes, la antropología ya existía en la primera y segunda guerra mundial y tal vez, la antropología se puso al lado del que pagaba sin importar los compromisos éticos y humanos que comporta hacer antropología.
Eso que llamamos el código ético en la disciplina, aunque ni existía pero si se planteaba en los inicios de la disciplina. Ahora estamos en otro mundo, ha pasado ya un siglo, ahora estamos más "evolucionados".
Hoy me planteo que podría hacer la antropología en caso de guerra mundial, sobre todo ante la supuesta tercera mundial que se nos viene encima, o tal vez tengamos que pensar que ni la primera, ni la segunda llegaron a terminar y que esto es una continuación más y una forma de poner fechas a las masacres humanas que hemos vivido a lo largo de la historia.
De la barbarie a la civilización como proponía Morgan o de la civilización a la barbarie y el salvajismo que es como lo percibo yo.
¿QUÉ PUEDE HACER LA ANTROPOLOGÍA EN CASO DE GUERRA MUNDIAL?
Esta pregunta me la hago porque estoy preocupado.
Si, estoy preocupado de ver como una vez más el mundo sigue esa línea patriarcal de poder y vigilancia en la que la lucha por los recursos y de ver quien la tiene más grande sigue destruyendo vidas.
Cuando piensas en un conflicto global seguramente pienses en ejércitos, políticos intentando arreglar lo que no han podido hablar antes y de nuevas tecnologías destructivas que solo benefician al que las crea, porque ¡oh! ¡casualidades de la vida! Las empresas que se dedican a la industria armamentística suben en bolsa.
Dan ganas de vomitar.
En mi humilde opinión tal vez la antropología en caso de guerra mundial no tenga porque quedarse quieta, en realidad nunca se ha quedado quieta, porque a veces ha prestado servicio al poder hegemónico en contra de lo valores morales, éticos o culturales de otras sociedades y culturas y otras veces la vemos al lado de las víctimas de un conflicto abogando por un constructo de derechos humanos que muchas veces parecen ficticios, tal como ocurre en la actualidad o como vemos que no se llevan a buen puerto.
Pero es que tal vez este sea el trabajo de un abogado penalista internacional y no el de la antropología, en cualquier caso, yo lo llamaría visibilizar.
Lo que me queda claro es que en tiempos de crisis y de guerras no solo se destruyen ciudades sino también tejidos sociales, memorias colectivas y formas de vida.
LA ANTROPOLOGÍA COMPRENDIENDO SOCIEDADES
La antropología en caso de guerra mundial es tan necesaria para comprender como reaccionan sociedades bajo presión de guerra.
Estudia como las comunidades se organizan, resisten y se adaptan a un entorno fuera de lo común donde las estructuras de la sociedad que se habían creado se resquebrajan en cuestión de segundos, en cuestión de lo que tarda un misil en tocar tierra.
En un escenario de una tercera guerra mundial el conocimiento de la sociedades puede permitir:
- Analizar como cambian las relaciones entre los grupos.
- Detectar tensiones culturales que pueden agravar conflictos o apaciguarlos.
- Entender como se transformas los valores, los miedos y las narrativas colectivas en un conflicto.
Lo bueno sería ver del lado del que se posiciona la antropología en caso de guerra mundial.
¿Se posicionará del lado del que ataca, del atacado o intentará aplicar esa mirada holística tan característica de la disciplina?
UNA ANTROPOLOGA EN LA GUERRA Y EL APOYO DE CRISIS HUMANITARIAS
Tal vez sea la hora de llamar a una Antropología de la emergencia, sacar nuestras armas etnográficas y hacer observación para apoyar a las crisis humanitarias que nos asolan.
En situaciones de emergencia vemos otras disciplinas actuar como la psicología, la sociología o trabajo social.
La antropología pude ayudar en situaciones de desplazamientos o colapso institucional.
La antropología en caso de guerra podría:
- Interpretar dinámicas locales para evitar malentendidos culturales.
- Facilitar la comunicación entre organizaciones y comunidades afectadas.
- Identificar prácticas y saberes locales que pueden fortalecer la resiliencia.
Por decir algo porque realmente no tengo muy claro porque estoy escribiendo este artículo. Ah sí, porque estoy preocupado.
UNA ANTROPOLOGÍA EN GUERRA COMO RESGUARDO DE LA MEMORIA
Suponer que entramos en una tercera guerra mundial y que las antropólogas vayamos a las armas sería como decir a la antropología que vaya contra sus objetos de estudio a los que intenta proteger.
Pero en una guerra mundial hay cosas mucho más importantes que ir a las armas y que la antropología puede hacer y es poner en resguardo la memoria y la diversidad cultural.
Una antropología de guerra se pueden hacer acciones como:
- Registrar testimonios y experiencias de la población civil.
- Salvaguardar expresiones culturales amenazadas.
- Analizar cómo se reconstruyen identidades después del trauma.
En un conflicto mundial, la información se convierte en un arma.
La antropología puede:
- Estudiar cómo se construyen narrativas de miedo o de unidad.
- Comprender el impacto social de la desinformación.
- Identificar mecanismos que fomentan la cooperación en tiempos de crisis.
Y cuando la violencia termina, empieza el trabajo más largo: reparar lo invisible.
- Acompañar procesos de reconciliación.
- Analizar cómo se reorganizan las comunidades.
- Contribuir a políticas de justicia y memoria.
LA ANTROPOLOGÍA EN LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL
De bien es sabido que durante la Primera Guerra Mundial, la antropología aún estaba consolidándose como disciplina y como ciencia.
El papel de la antropología fue limitado pero significativo a la vez:
- Administración colonial — Los imperios europeos usaron conocimientos antropológicos para gestionar territorios coloniales movilizados para el esfuerzo bélico.
- Estudios sobre “el enemigo” — Algunos gobiernos pidieron a antropólogos análisis culturales para comprender mejor a poblaciones rivales.
- Documentación social — El conflicto permitió registrar experiencias de soldados y prisioneros, anticipando futuros estudios sobre trauma y desplazamiento.
La guerra interrumpió trabajos de campo y aceleró debates teóricos, pero también mostró que la cultura influye en cómo se vive y se justifica un conflicto.
De aquellos inicios de la antropología, después de varas décadas, la antropología fue muy criticada por poner la disciplina al servicio del que paga, del opresor, del que manda y del que comete las injusticias.
LA ANTROPOLOGÍA EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
En la Segunda Guerra Mundial surge el auge de la antropología aplicada que tuvo un papel más amplio y práctico.
Resumiendo y sin entrar en detalles el papel de la disciplina en esta guerra consistió en:
- Análisis cultural de sociedades enemigas — Investigadores como Ruth Benedict estudiaron Japón para interpretar comportamientos sociales y políticos.
- Gestión de refugiados y desplazados — Se desarrollaron estudios sobre trauma, reconstrucción social y dinámicas comunitarias.
- Políticas de ocupación — La antropología ayudó a comprender estructuras sociales locales en territorios ocupados, facilitando la transición y la administración.
Este periodo consolidó la idea de que la antropología no solo estudia culturas “lejanas”, sino también sociedades contemporáneas en crisis.
Por tanto la Primera Guerra Mundial marcó el inicio de la antropología como herramienta para entender conflictos; la Segunda Guerra Mundial la convirtió en una disciplina aplicada capaz de influir en decisiones políticas, humanitarias y sociales.
¿Qué pasara con la antropología en caso de una tercera guerra mundial?
Pues depende…
¿LA ANTROPOLOGÍA EN CASO DE GUERRA MUNDIAL ESTÁ PREPARADA?
Supongo que no, porque cualquier persona que no sea militar o le guste la temática de guerra no creo que esté preparada para una guerra mundial o guerra local.
La antropología ya sabemos que no trata de estrategias militares que para eso ya están los expertos en ello, sino que los antropólogos cuidamos lo humano, comprendemos, protegemos y reconstruimos aquello que sostiene a las sociedades incluso en los peores momentos.
Por lo tanto ver si la antropología estará dispuesta para estar en el campo de batalla de un lado, del otro o de ninguno será algo que tengamos que ver.
Supongo que también influyen mucho la política, religión y demás agencias culturales en los que esté inmerso el antropólogo, también de las necesidades o de sus propia cosmovisión del mundo o de como interpreta la guerra.
Por lo tanto, creo que veremos a una antropología preocupada por la paz mientras que veremos a otra antropología entusiasmada por describir estas crisis mundiales, globales y locales sobre el comportamiento humano y el cambio cultural que ello produce.
Esto que dicen que tras una crisis hay que ver las oportunidades. En fin, me callo ya.
¿Piensas que la antropología estará en el campo de batalla o estará en el sillón esperando ver que pasa?



