DE VUELTA CON LA ANTROPOLOGÍA

No hay nada mejor que levantarte una mañana y volver a estudiar en la Uned, de buenas a primeras en menos de 3 minutos estoy matriculado en el Grado de Antropología otra vez. 

¿Volver a estudiar en la Uned? 

¿Acaso se me ha ido la olla y quiero volver a pasar estrés por no tener tiempo nada más que de estudiar y trabajar? 

Esto me recuerda a mi etapa estudiantil del grado de antropología. 

Me duró cuatro años aquella etapa en la que solo hacía estudiar, trabajar y escribir en este blog. 

El resultado fue, estrés, agobio y abandono de la Antropología. 

Pero entonces, ¿porque vuelvo a matricularme en la Uned para seguir estudiando? 

Sinceramente no lo sé, acabo de levantarme y un impulso no consciente me ha llevado a matricularme en la universidad de nuevo. 

LA ESPINITA QUE TENGO CLAVADA EN EL CORAZÓN

No terminar el grado de Antropología en el tiempo que me marqué es una espinita que tengo clavada en el corazón. 

Es como un arrepentimiento que me corroe por las venas. 

Cuando he entrado en mi perfil de estudiante en la Uned me he asombrado que han pasado cuatro años desde que no he tocado un libro de antropología para estudiar, ni siquiera para leer. 

Han sido cuatro años muy intensos y sinceramente creo que con un poco de esfuerzo podría haber continuado estudiando, pero me rallé y lo dejé. 

Uno de los motivos de tal rallada fue plantearme si tanto esfuerzo de estudiar merecería la pena para un futuro como antropólogo. 

En aquel momento pensaba que me iba a comer los mocos si seguía estudiando para luego guardar un título en el cajón

Por otra parte pienso que si algo te apasiona, te gusta tanto y dedicas tiempo al final acabas convirtiendo esa pasión en un modo de vida. 

En cualquier caso lo dejé, también he de decirte que tengo un problema, si se le puede llamar problema. 

MI MALDITO CULO INQUIETO

Mi maldito culo inquieto hace referencia a que nunca paro de hacer cosas pero sin llegar a adentrarme en algo concreto. 

Es como una rueda, un ciclo que viene y nunca se va.

Normalmente ese ciclo dura de dos a tres años. 

Tengo muchas inquietudes y me van surgiendo más inquietudes conforme pasan los años. 

A veces por curiosidad, otras veces por necesidad, en otras ocasiones por gusto y otras de rebote. 

Ese ciclo lo llamo el de “culo de mal asiento” 

Ya me lo dicen muchas personas, no termino de hacer algo cuando ya estoy pensando en hacer otra cosa. 

Mi culo de mal asiento me ha llevado a vivir experiencias maravillosas y tremendamente horribles, (bueno no tan horribles, es para darle sensacionalismo a este post), aunque según lo mires… 

Nunca he parado de formarme en cosas que no tienen nada que ver unas con las otras aunque busco la forma de conectarlas. 

He tenido un trabajo fijo que he rechazado por no estar contento con lo que hacía y ahora me encuentro en una situación que sino pongo solución dentro de un año podría estar solicitando ayudas del gobierno para subsistir.

Tengo mil planes en la cabeza y estudiar antropología no formaba parte de ellos, pero mírame, me levanto una mañana y en menos de tres minutos ya soy estudiante de antropología otra vez. 

¿POR QUÉ VOLVER A ESTUDIAR EN LA UNED SI TAL VEZ NUNCA ME DEDIQUE A LA ANTROPOLOGÍA?

Sinceramente no lo sé. 

Soy muy impulsivo y volver a estudiar antropología ha sido un impulso mañanero. 

Sinceramente creo que tengo un 10% de posibilidades de acabar el grado algún año y trabajar como antropólogo. 

Vuelvo a repetir, que pienso que si le pones ganas lo conseguirás, pero también hay toque de realismo que me dice que solo tengo un 10% de posibilidades de dedicarme a la antropología. 

En estos cuatro años que llevo sin tocar un libro de antropología ya casi se me ha olvidado todo lo que aprendí. 

Algo se queda y seguro que si retomo apuntes volvería a refrescar memoría. 

Pero la pregunta es, ¿por qué vuelvo a estudiar antropología? 

Sinceramente, lo hago por gusto. 

Y ya sé que por gusto podría coger un libro y leermelo y punto, no hay más. 

El caso es que en todo este tiempo no he leído nada de antropología y mis neuronas están algo oxidadas. 

El tener que presentarme a un examen para aprobar una asignatura es como una forma de obligarme a mi mismo a leer sobre antropolgía. 

Jo, que de tontería estoy diciendo, conforme las escribo me voy dando cuenta. 

El caso es que me gustaría terminar el grado alguna vez en mi vida. 

El otro día mi sobrina me preguntó;

-¿Pero tú porque no te dedicas a la carrera que estudiaste? 

Mi sobri no sabía ni siquiera que aún no había terminado el grado. 

-Pues porque nunca terminé la carrera de antropología. 

Y continuó con la famosa pregunta… 

-Eso es lo de las tumbas ¿no?

Ufffffff!!!! ¡Que recuerdos de aquella famosa frase!

Le expliqué que hay varias antropolgías y que la que yo estudié era la cultural y social. 

-Y ¿de que trabajas con eso? 

-De bruja niña, de bruja – le respondí burlescamente. 

UNA REVUELTA AL PASADO 

Y de que trabajas con eso. 

Mierda, otra vez, el ciclo vuelve. 

Ya te cansas de que la gente te pregunte sobre qué hace una antropóloga, de verdad, cansa… 

Hacen tantas cosas que en la imaginación hay mucho poder. 

Fue uno de los motivos por los que abandoné, por ser una ciencia tan poco conocida. 

El caso es que yo vuelvo a las andadas, pero voooooyyyy aaaaa iiiirrrrr muuuuyyyyyy traaaaaaannnnquiilooooo. 

Me refiero, a que me he matriculado sí pero solo de dos asignaturas. 

¿En serio? ¿Sólo vas a hacer dos asignaturas? 

Sí. 

Como lo hago por gusto y por obligarme un poco a leer material antropológico pues he decidido coger solo dos. 

Ahora me arrepiento de no haberlo echo antes. 

MIS PLANES PARA TERMINAR EL GRADO 

Cuando me matriculé por primera vez pensé. 

Si el grado tiene una duración de 4 años lectivos, yo lo voy a sacar en 8. 

¿En 8 años para terminar una carrera?

Si bonita, no tengo prisa alguna, estudio por gusto aunque me hubiera encantado ser un gran antropólogo y escribir libros pero a falta de pan buenos son los blogs. 

Recuerdo que comencé en el 2012 y me planteé terminar el grado en el 2020. 

Si hubiera seguido aquel plan, ya tendría mi título de Antropología… 

Estudié del 2012 al 2016, en este año lo dejé.

Si del 2016 al 2020 hubiera seguido estudiando a un ritmo de dos asignaturas por año hubiera sacado casi un curso lectivo más. 

El caso es que no lo he echo y ahora me veo escribiendo dentro de 15 años y contándote esto mismo que te estoy contando ahora. 

Te recuerdo, culo de mal asiento. 

Sí, me dejo llevar, ya está. 

Tengo claro que no soy antropólogo, que no voy a escribir un libro de antropología y que me queda muy lejos el terminar el grado. 

Así que lo mejor que puedo hacer es disfrutar y retomar mi querida antropología pero a un ritmo mucho más pausado, además, queda guay decir que estás estudiando en la Universidad.

Seré el eterno universitario… 

Un gran abrazo y que tengáis un buen inicio de curso. 

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2 thoughts on “DE VUELTA CON LA ANTROPOLOGÍA

  1. Ceci Contestar

    Yo estudié antropología por tres años y la dejé por la misma época que tú y las razones para salirme fueron diferentes, pero en mi caso la decisión fue acertada y la dejé a tiempo. No era para mi, aunque aprendí conceptos valiosos y temas muy interesantes e importantes.

    Desde que estuve cursandola tuve algunos dilemas y dudas en aspectos teóricos y metodologicos que me dejaban «off». Un poco tuvo que ver la forma en que la facultad enfocaba las asignaturas pero creo que hay unos males que la antropología sufre en todas partes y que deben ser modificados y cuestionados. Eran pocas las voces autocríticas dentro de la carrera, muchas falacias y sesgos pero pocos argumentos razonados, me daba la impresión de que reinaba una especie de doble moral o ambigüedad acerca de a qué se le podía ejercer el pensamiento crítico.
    Dicen, sé esceptico en todo, duda y cuestiona, pero aaah no, de esto no, y de esto otro tampoco que es que no sé puede porque es X y X es una eminencia, un intelectual. Hay unos popes en las ciencias sociales que son incuestionables, si dices algo, los profes se arrancan las vestiduras y los compañeros también. Yo tuve varios que adoraban a Freud, y cualquier crítica fundamentada de parte de los estudiantes era tachada de insulto. Estaban los que odiaban el método cientifico, que tiene mucho de criticable, pero los argumentos no eran sólidos, eran los que les salían de las narices.

    …bueno, yo me salí, fue bueno en mi caso y no me arrepiento. Espero que en tu caso sea bueno el regresar, y tomate el tiempo que sea necesario, ve al ritmo que te apetezca o que la vida te permita. Y eso si, sé muy crítico, pero esta vez con la propia carrera, con sus postulados teóricos y metodológicos, y con los profesores, devuelveles el golpe, la antropología lo necesita, estoy segura. Son necesarias más voces dicidentes y diversas en la carrera.

    • El Antropólogo Principiante Autor del artículoContestar

      Grcias Ceci por tu comentario, la verdad es que me da mucho que pensar tus palabras. Como dices sí, hay un sesgo una directriz de lo que es o no es la antropología, y como dices la crítica está ahí, para observarla y argumentarla. Gracias por los ánimos y como siempre si tengo que pensar o actuar de tal o cual forma lo haré, no entraré en la cúpula del saber, eso lo tengo claro, pero al menos intentaré terminarla para comprenderla un poquito mejor. Un abrazo.

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