Ya no quiero ser Antropólogo

NO QUIERO SER ANTROPÓLOGO

Creo que ya no quiero ser antropólogo. 

¿Entonces para que coño me vuelvo a matricular en la universidad y seguir estudiando algo de lo que no quiero ser?

Menuda contradicción, pero es que creo que se me pasa el arroz, estoy entrando en la crisis de los 40 y estoy más desubicado que nunca. 

Creo que no tiene sentido volver a estudiar antropología si luego pienso que no quiero ser antropólogo. 

Hace un mes me levanté una mañana de domingo y sin pensarlo me volví a matricular en el grado de antropología. 

Si no lo sabes, aún me queda medio grado por terminar ya que lo apalanqué, porque me rallé y tuve una crisis con la antropología. 

Creo que tal vez soy una dramática de la vida que está a todas horas buscando crisis oportunistas para hablar de mis mierdas en este blog. 

El otro día quise acudir a una charla de escritura terapéutica porque creo que eso es justo lo que hago cuando me pongo delante de la pantalla, tecleo lo que pienso y como me siento. 

Dramática total…

Hoy es el primer domingo del mes de noviembre y no sé porque últimamente los domingos me deprimen. 

Mi impulso de los domingos me lleva a escribir post o a matricularme de nuevo en la universidad sin saber realmente lo que quiero. 

El primero domingo del mes de octubre me matricule de nuevo en antropología. 

Y ¿para qué?

Esta vuelta con la antropología me la tomo de otra manera. 

Ahora mismo no sé si este post lo publicaré en el blog o quedará en mi carpeta de escritos de mierda y melancólicos que voy acumulando en la dichosa carpeta. 

¿VUELVO CON ILUSIÓN A ESTUDIAR ANTROPOLOGÍA? 

No. 

Y me resulta duro escribir ese NO rotundo. 

Al hacerme esta pregunta a mí misma me hago consciente de que no vuelvo con ilusión, entonces, ¿para qué coño vuelvo? 

Pues no lo sé… 

Vuelvo por impulso, por una llamada celestial que me dice que tengo que terminar el grado, tal vez sea una cabezonería por terminar la antropología, tal vez la tenga atragantada y aún no he superado mis problemas con el pasado. 

En cualquier caso ya tengo el libro, un único libro que me tengo que estudiar. 

Sí, sólo me he matriculado de dos asignaturas, ridículo ¿verdad? 

Sí, lo sé, es como una vuelta a ver qué pasa, a ver cómo me siento, a ver si retomo la ilusión. 

Cuando me llegó el libro a casa, lo abrí, miré la portada, uno de los mejores libros que me han recomendado en todo el grado de antropología, lo olí, pero no sentí nada. 

¿Estoy muerto y ya no siento la ilusión que tenía antes por convertirme en un gran antropólogo? 

Si no lo sabes cuando comencé a estudiar me imaginaba en charlas, conferencias, haciendo tesis, haciendo historia en la Antropología como Malinowski, Brown o Mead. 

Sí, estaba muy flipada. 

Me fascinaba la idea de que el mundo me reconociera como una de las mejores antropólogas del mundo, luego me topé con la realidad, tengo que subsistir, no puedo dedicar tiempo a la antropología, ¿me va a dar de comer? 

Me hice consciente de que vivo en una sociedad en la que desde que nací ya estaba predeterminado a quedarme ahí, en trabajos precarios, en la lucha por la supervivencia, en el que llegar a ser alguien me iba a costar más que a ninguna, en que procedo de estrato social y cultural que me impediría llegar a ser el antropólogo al que todo el mundo reconocería. 

Ahora que lo pienso, ¿por eso escribí este blog?

JODER, JODER, JODER, NO QUIERO SER ANTROPÓLOGO PERO INSISTO. 

Conforme voy escribiendo este post me voy dando cuenta de cosas que yacen en mi interior, que fuerte, y sin ir a la charla de escritura terapéutica. 

Me hago consciente de que empecé a escribir este blog para que me conociera el mundo entero… 

Joder, que flipada estoy, y sin tomar drogas. 

Pienso que si tomara drogas tal vez los textos que escribiera serían más profundos, un día tengo que probar. 

El caso es que ahora que lo pienso me hice bloguero para que me leyera la gente y ser reconocido, pero que absurdo cuando ni siquiera la gente sabe mi identidad como te conté en El Antropólogo Anónimo. 

Como ves, todo son contradicciones en mi vida, ahora blanco, ahora negro, ahora quiero ser antropólogo ahora no quiero ser antropólogo. 

Ojalá me entrara el «venazo» de volver a retomar la antropología con ganas e ilusión como hace cuatro años, pero me está costando y soy de las que piensa que las cosas las tienes que hacer con amor, ganas y porque te apetecen. 

UN AÑO QUE SE PRESENTA ¿TRANQUILO? 

Espero que este año, bueno lo que queda de él y la entrada del 2021 se presente tranquilo. 

Aunque con las últimas noticias de la Covid parece que va a ser justo todo lo contario. 

Como te he contado, vuelvo a estudiar en la universidad pero solo me he matriculado de dos asignaturas.

¿Sólo dos? 

Sí, es un poco ridículo, pero recuerdo el último año me matriculé de unas nueve asignaturas en total e iba como loca sin tiempo para nada. 

Por lo tanto se me presenta un año tranquilo académicamente hablando. 

Tengo una asignatura para este semestre y otra para el siguiente y he escogido Evolución Humana. 

Ains, evolución humana, mis compis que ya cursaron esta asignatura me dijeron que era muy bonita, que el libro era exquisito y así lo es, tiene tantos dibujitos que me alegra saber que no me tengo que estudiar el super tocho de la hostia de gordo. 

Este año toca estudiar como el ser humano ha ido evolucionando, ¿qué bonito verdad?

Pues listo. 

Voy a ver si hago algo lo que queda de domingo, podría leer el libro de evolución humana pero me da pereza… 

Empiezo bien.

 

 

4 comentarios sobre “Ya no quiero ser Antropólogo

  1. Pablo Mondragón Contestar

    Seas o no «oficialmente» antropóloga/o, tu labor por la difusión y por la catarsis de la disciplina es ya mucho más importante que la de centenares de titulados que jamás han escrito una línea fuera de un paper. Y aún más admirable el hacerlo desde el anonimato.

    Mil gracias y FELICIDADES. Me alegra muchísimo que estés de vuelta. Feliz 2021 y ánimo con evolución humana 😉

    • El Antropólogo Principiante Autor del artículoContestar

      Gracias Pablo, estos días me he acordado de ti, he estado en Granada aunque viviendo algunos terremotos que otros jaja Un gran abrazo amigo!!!

  2. Nomenric Contestar

    Hola:

    Todxs nacemos con el deseo de transcender. Yo en plena crisis (ya he pasado los 40 no me sirve como excusa 🙁 ) miro y acumulo una imensa información (blogs, podcast y libros…). Busco en nuevas disciplinas como la antropología, la narración oral, la comunicación no verbal, la percepción… Soy un buen buscador. Pero no escuentro lo que busco. A mi.

    Hay un cuento que explica que una noche había un hombre buscando debajo una farola. Entonces se detuvo otro hombre y le pregunto. «¿Necesita ayuda? ¿Que esta buscando?»
    El primer hombre le replico. «Busco el botón que me ha caido mientras me vestia en casa. Pero como en casa no tengo sufiente luz busco aqui.»

    Siemore tiendo a pensar que lo mejor esta fuera por eso busco en otros «lugares». Después de acumular, analizar y aprender… veo que no es tampoco el lugar… me desespero aparco y recuerdo otro cuento…

    Un monje Zen cuando se iluminó lo primero que hizo fue quemar todos sus libros.

    En eso estoy, devolviendo libros, dejando de seguir blogs y podcast… me dejo 3… y de aqui un tiempo volveré a empezar…

    Saludos animos i sonrisas

    • El Antropólogo Principiante Autor del artículoContestar

      Gracias por tu comentario, por el cuento y por sentirme identificado con tus palabras.

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