Santa Claus es un fraude; experimento NO Navidad.

¿Qué pensaríais si os dijera vuestra madre que este año no celebra la navidad? ¿Cómo os sentaría que vuestra pareja os dijera que este año se acabó la navidad? ¿Qué diríais a vuestros hijos que este año no habrá regalos? ¿Habéis pensado algún año no celebrar la navidad?

Os cuento mi experimento. Año 2014, diciembre, navidad. Decido que este año no celebro la navidad, ¡lo conseguí! No hubo regalos, comilonas, reuniones, cenas de empresa ni uvas, los Reyes Magos no van a aparecer y los ciervos de Santa Claus no pudieron comer lo que les dejé en el calcetín rojo y blanco. Es un experimento vivido e intentando etnografiar la navidad desde un punto egoísta e individual.

Las implicaciones culturales de no celebrar la navidad fueron evidentes. En el momento que decides no celebrar la navidad todo el mundo intenta que la celebres. Te conviertes en un ser incomprendido, atraes las miradas de la gente que está a tu alrededor, no comprenden que no celebres la festividad y que decidas pasar la navidad sin celebraciones.

¿Porqué de este experimento? Simplemente por cabezonería e ideología no consumista. La Navidad es una tradición a celebrar año tras año,  tal vez el origen de esta festividad se haya desvirtuado con el tiempo y ahora la celebración de la navidad, deje de ser una tradición religiosa para convertirse en una  tradición consumista. Cuando observas la navidad, puedes aplicar ciertos patrones convencionales que dan forma a los procesos culturales que se dan en numerosos hogares. El día 24 de Diciembre es el día de noche buena, se da comienzo a la comilona, una gran cena, alimentos que normalmente no se comen en los hogares en los días habituales, ya sea porque el precio de estos no sea alcanzable para un día a día o porque es tradición comer ciertos platos elaborados o ciertos alimentos para las cenas de navidad. El mantecado puede ser uno de ellos o el turrón. Los días van marcados en el calendario según la tradición religiosa, una tradición que las instituciones eclesiásticas siguen manteniendo como el discurso del Papa o la multitud de misas que se ofrecen en las iglesias de barrio y catedrales urbanas a las que cada día que pasa y generación tras generación van sufriendo una perdida de creyentes en esta era de la postmodernidad.

La tradición religiosa allá por el siglo XIX empezó a modificar los patrones de conducta en la sociedad occidental. Con la industrialización y la aparición de la clase burguesa se empezó a intercambiar regalos y objetos de consumo para celebrar la navidad. El día de los Reyes Magos, en su versión religiosa, supone la llegada de los magos de oriente hacia el pesebre del niño Jesús los cuáles portaban regalos, una oportunidad para la industrialización, el comercio y la burguesía, lanzar sus productos comercializables y crear una tradición consumista en el que se observa como el motor de consumo genera beneficios para las grandes empresas y los estadísticos hacen una media de cual va a ser el gasto de los ciudadanos en época navideña. ¿Por qué no dicen los estadísticos cual ha sido la media del beneficio para las grandes empresas y solo apuntan al gasto medio de un ciudadano?

Las culturas no entienden de barreras fronterizas el capital sí, e intenta llegar a todos los hogares. Las culturas se relacionan entre sí, se dan intercambios culturales, pasos fronterizos y un ejemplo de ello es la tradición cultural europea y Santa Claus que como dice Eric R.Wolf en “Santa Claus: Notas sobre una representación colectiva” en la que trata a Santa Claus cómo «una entidad sobrenatural americana» en la que «representa la vida, la buena vida, vivida en medio de la abundancia y la riqueza»,  buen texto en el que hace un crítica  a la ilusión de Santa Claus creada en una sociedad capitalista «saber que Santa Claus es un fraude, es saber que la infancia y la economía mágica de la infancia son sueños y que la verdadera realidad es la del mundo de los adultos, en el que los hombres se enfrentan unos a otros en una competencia que no tiene fin»

Curiosamente Santa Claus va vestido de rojo y blanco como la Coca-Cola pero estos son temas aparte y conspiraciones que tal vez haya que analizar. La navidad no sólo son regalos y comilonas. La navidad supone momentos de reunión con tus seres queridos, ilusión de los niños por la llegada de sus majestades de oriente, finalización del calendario e ilusión por los nuevos propósitos típicos de año nuevo, supone caridad, abrazos, besos y amor.

Vale, estaremos de acuerdo en cada uno le puede dar el sentido a esta festividad desde diferentes perspectivas, en mi caso, la perspectiva es la económica. ¿Se puede celebrar la navidad sin dinero y sin gastos desmesurados que suponen la cuesta de enero un bache en la economía de los hogares? Pues claro que se puede, NO celebrando la navidad, o celebrándola de un modo diferente, aparte de los regalos y del materialismo que supone esta festividad, las relaciones se ven intensificadas gracias a que disponemos de días festivos en el calendario laboral para poder disfrutar al lado de nuestros seres queridos, desgraciadamente el día a día no te deja disfrutar de los tuyos gracias a que te ves implicada en tu rutina laboral y tus quehaceres cotidianos que impiden disfrutar de la compañía de los demás, sin contar que tu economía no puede permitirse cenar todos los días solomillo o langostinos.

Tengo que deciros que tal vez sea el último año que no celebre la navidad, ya que las personas que están a tu alrededor si la celebran y no ven el motor económico que hace que la navidad pierda sentido para uno mismo. Claro que, no todo está en lo económico y que la no celebración de la navidad por sentidos económicos es absurda, no todo lo rige la economía, pero bueno, es un punto de vista más y una manera de hacer hincapié en que las tradiciones culturales están envueltas cada vez más en tradiciones económicas bajo la capa del amor y la felicidad, como el día de los enamorados, que cuando llegue, también haremos la criba.

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