¿Economía sumergida o economía compartida?

viz eat

¿Has pensado montar alguna vez un restaurante en tu casa? ¿Te gustaría ser la anfitriona de tu nueva empresa hogareña? ¿Quieres conocer gente nueva haciendo la cena e invitar a desconocidos en tu hogar?

¡Ahora ya puedes!

Esto parece un anuncio pero no lo es. Navegando por los mares cibernéticos puedes observar la cantidad de webs que existen ofreciendo servicios alternativos a los impuestos por la norma. Cada vez son más las páginas que ofrecen servicios para que las personas puedan intercambiar habilidades, espacios, objetos y viajes entre otros a cambio de una moneda.

La economía sumergida, la no legal, la que no está reglada por las normas impuestas por los Estados, es publicitada y creada en plataformas virtuales en donde las personas pueden obtener dinero a cambio de ofrecer un servicio.

Por ejemplo, puedes compartir un viaje en coche con más personas, el conocido Bla Bla Car, ofrece un servicio en donde las personas comparten los gastos de viaje en un recorrido por carretera, en donde podrás compartir un viaje siendo más económico que coger el tren o el avión.

Airbnb es otra plataforma en donde las personas pueden alquilar sus habitaciones o viviendas a modo hotel a otras personas a cambio de dinero.

En Entrenar.me puedes encontrar un entrenador personal que se adecue a tu gusto y tu objetivo deportivo a cambio de unas monedas para el entrenador.

Estas plataformas ofrecen un servicio en donde ponen en relación a las personas interesadas en intercambiar un servicio, una habilidad, un conocimiento o un espacio a cambio de dinero. Estos sitios webs ganan dinero con la gestión de la información que es creada por el usuario que interactúa y se beneficia del servicio ofrecido. Son empresas que ganan dinero con la información, gestoras de información, como Facebook que pensamos que es gratis pero no, lo pagas con tu información. 

Viz Eat es otro sitio web en donde los usuarios pueden anunciarse como anfitriones, hacer comida e invitar a otras personas para abrirles las puertas de sus casas y el paladar del gusto. En este sitio web puedes ser un anfitrión, que hace de comer y abre las puertas a otras personas de su casa o puedes ser un invitado y buscar la oferta disponible en tu ciudad, poder entrar en la casa de un desconocido y que te ofrezca una cena espectacular.

Ahora si quieres, puedes montar un restaurante en casa, cocinar para otros y sacarte un dinerito extra.

¿Estas plataformas son legales? Sí, lo son. Estos sitios webs, son creados legalmente, esto quiere decir, pagando sus impuestos, inscritos en el registro mercantil y con todos sus papeles en órbita, pero, ¿es legal que las personas que se anuncian en estos sitios webs obtengan dinero a cambio de un servicio?

He aquí la gran quebradura de cabeza para el Estado que intenta imponer la norma y la evasión de los impuestos. También es la quebradura de cabeza para las empresas, que ven, como los clientes van en busca de otros servicios más baratos y en donde no intermedia la empresa sino el ciudadano. En España este tipo de intercambios entre ciudadanos, servicio por dinero, está intentando ser controlada, pero la economía sumergida es ahora más visible gracias a internet, tal vez deberíamos llamarla economía compartida. ¿Qué medidas impondrá el Estado para que no se evadan más impuestos por ganar dinero sin ser declarado?

Uber es otro sitio web que fue sancionado por el Estado en España y otros países, prohibiendo su uso. En esta plataforma virtual una persona puede ofrecer un servicio de transporte público a otra persona con su vehículo particular. A los taxistas no les hizo mucha gracia, empezaron a perder clientes ya que los usuarios de Uber ofrecían un servicio más barato que los taxistas con tarifas más altas por tener que pagar impuestos y estar reglados legalmente.

Unos lo llaman economía sumergida, la obtención de dinero por un intercambio sin que medien las reglas del estado, otros lo llaman la economía compartida, compartir el coche, la vivienda, las habilidades, el conocimiento o el arte culinario. En unos Estados este tipo de economía está reglada por las leyes y su uso no está sancionado y en otros, la irrupción de estas plataformas que ofrecen a sus usuarios el intercambio de un servicio por dinero, da más de un quebradero de cabeza a los políticos que median entre el ciudadano y la empresa, siendo la opción más adecuada la prohibición de estas plataformas por no disponer de unas medidas de control que evadan la generación de impuestos para las arcas de la economía.

Internet va más rápido que la legislación. A los políticos no les da tiempo de legislar sobre algo que no conocen y que de buenas a primeras salta a la pantalla del ciudadano. La rapidez de la información hace que el poder legislativo no pueda legislar a la misma velocidad a la que lo hace internet. Ya puede verse como los Estados intentan controlar también la esfera virtual, en China, algunas plataformas de red de relaciones sociales están prohibidas como Facebook, aquí, en “occidente”, los estados intentan controlar algo que se ha creado pero con herramientas insuficientes y cuando consiguen controlarlo, como la ley Sinde en España, creada para una economía sostenible que dio un varapalo a la piratería, siendo su legislación un tanto tardía por el daño causado a los propietarios de la cultura industrial.

Por suerte o por desgracia, (ya no sé ni que pensar), nuevas estrategias surgen para paliar el elevado coste del consumo de la cultura industrial y de los servicios legislados por el estado.

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