Cuando empiezas a estudiar Antropología Social y Cultural todo te suena extraño. Palabras raras, leguaje poco común, libros y libros que cuando los empiezas a leer te quedas con la cara de papa porque no entiendes nada. Nadie dijo que la Antropología fuese fácil, nadie dijo que la Antropología fuera sencilla.

Muchos tecnicismos envuelven a esta ciencia, como no podía ser de otra forma. Toda ciencia tiene su propio lenguaje, y el estudiante o aprendiz tiene que ir adquiriendo el lenguaje para dar sentido a la disciplina.

Hay que tener una mente abierta para estudiar antropología, tienes que estar dispuesto a cualquier conocimiento que se escape a tu lógica, una lógica creada desde un contexto social en el que nos desenvolvemos habitualmente. Lo desconocido crea curiosidad, y la curiosidad es un motivo para el conocimiento, y el conocimiento genera ciencia. Buscar las logias que envuelven al ser humano es una tarea de la Antropología.

Estudiar Antropología implica conocer lo desconocido, aprender la multitud de variantes socioculturales habidas y por haber, dar sentido al comportamiento y la razón, a la realidad intrínseca en un grupo humano, conocer los hábitos, costumbres, formas de relación, rituales de paso, simbología, relaciones sociales, etc… Como decía Tylor “ese todo complejo que envuelve al ser humano”

Cuando vas descubriendo y aprendiendo el método de trabajo de esta disciplina, te das cuenta de que no es tan fácil trabajar con seres humanos, y es que, uno de los métodos que caracteriza a esta ciencia, es el trabajo de campo. El trabajo de campo es la técnica del descubrimiento de las formas de relación entre un grupo social dado, una observación participante requerida para la comprensión, entrevistas, estadísticas, métodos cuantitativos y cualitativos entre otros, dan forma al documento elaborado por las antropólogas llamado etnografía. Una multitud de técnicas de investigación que aun desconozco, y que aun sigo en camino para aprenderlas.

La Antropología sirve para descubrir lo desconocido, o para conocer lo cognoscible,  para dar otra visión a un asunto que concierne al investigador,  para evaluar lo que media entre los conflictos socioculturales o simplemente, para seguir aprendiendo las formas variables de las realidades que adoptamos los seres humanos sobre temas que desconocemos y los ámbitos en los que nos desenvolvemos. Cuando empezamos a aplicar la mirada antropológica, una mirada holística,  empieza a cobrar sentido lo que nos crea curiosidad. Se puede descifrar, traducir, o simplemente describir, que no todo es tan raro como parece, y lo que parece raro es porque lo desconoces, y a veces lo que desconoces te crea repudio y otras veces lo aceptas sin divagar.

Lo que me queda claro, es que gracias a esta ciencia, que desconocía hasta hace bien poco, ya no miras al “otro” como a un extraño, la visión sobre lo otro, lo diferente a ti, genera curiosidad para conocer lo que te diferencia de lo otro, no lo que lo otro se diferencia de ti.

Poner en práctica la visión holística a veces no es trabajo fácil, requiere un aprendizaje, un método, una práctica continua para no perder el hilo que puede descubrir miradas nuevas hacia las que no te habías planteado. La Antropología es una ciencia abierta y flexible, donde a veces parece que “todo vale”, pero no todo vale, y la comunidad antropológica quiere seguir manteniendo ese “no todo vale”.

Estudiar antropología hará que tu mirada cambie y que tu pensamiento se transforme, y verás que son infinitas las culturas en este mundo cada vez más “global” y más desigualado.

2 thoughts on “¿Por qué estudiar antropología?

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