¿Qué decir después de que te confundan con un arqueólogo?

Cuando uno llega a mencionar que estudia antropología, en ocasiones llega suceder cierta situación incómoda que probablemente todos hemos experimentado alguna vez, y es el hecho de confundir a los antropólogos con arqueólogos.

-¿Qué estudias?

-Antropología

-Es eso de huesos, momias y excavaciones, ¿cierto?

Esto en muchas ocasiones puede llegar a incomodarnos y al mismo tiempo nos lleva a la casi inevitable explicación de qué es la antropología, para así tratar de despejar las dudas sobre nuestra área de conocimiento; sin embargo esta explicación que podemos tratar de brindar a nuestro receptor puede no ser tan fructífera como quisiéramos y es probable que confundamos aun más a quien nos escucha.

Más allá de la ambigüedad de que la “antropología es la ciencia que estudia al hombre” –lo cual no explica mucho–, uno podría tratar de tomar otro camino a la explicación, pues al final, se trata de exponer que estudiamos sin llegar al mismo tiempo a dar una cátedra sobre teoría social o bien terminar definiendo mil cosas menos la ciencia misma, lo cual nos hace caer en ocasiones en un reduccionismo conceptual, para finalmente dar cómo resultado una confusión tal, que quien nos escucha, optará seguir con la misma definición que en un principio.

Así, y en forma de analogía, el camino propuesto para responder a esa pregunta sería –paradójicamente– reconocernos como arqueólogos (reitero, en forma de analogía), pero no arqueólogos de manera tácita ni literalmente hablando, sino ubicarnos como arqueólogos del “conocimiento”, pues si bien es cierto que la antropología se caracteriza por el estudio de aquella incomprendida palabra denominada cultura, sería conveniente no usarla en primer plano, pues si bien definirnos como estudiosos de la cultura no sería inexacto, esta palabra acarrea otros complejos sociales que ya varios autores han trabajado v.g. Adam Kuper (Cultura. La versión de los antropólogos) o Esteban Krotz (Cinco ideas falsas sobre “la cultura”). Cabe hacer mención que conocimiento no se desapega de la idea de cultura, recordemos al ya clásico Edward B. Tylor “aquel todo complejo que incluye el conocimiento…”.

Otra palabra que podría auxiliarnos sería saber, es decir, autodefinirnos como arqueólogos del saber. Esta analogía la relaciono directamente con el libro del filósofo e historiador Michel Foucault, pues dicho autor tiene un texto denominado (La arqueología del saber), donde, el intelectual francés, expone ciertas posturas metodológicas para introducirnos a su análisis del discurso y que, si bien la antropología no se reduce sólo al análisis discursivo, es parte de las labores de la antropología, especialmente la línea post-estructuralista.

La arqueología del saber de Michel Foucault presenta una REFLEXIÓN del conocimiento, o bien epistemológica, formulando un programa de investigación científica (para más información indagar sobre los programas de investigación de Imre Lakatos). Así pues y siguiendo con la analogía, la antropología es una arqueología del saber, o si se quiere de manera más clásica y durkheimiana del pensamiento colectivo, o precisando de la cultura (pero ya explique el porque no usaría de primera mano esta palabra); así mismo, dependiendo en qué enfoque teórico se ubique el estudiante de antropología podría decir que la antropología trabaja como una arqueología del saber, del conocimiento o bien de estructuras (analizando símbolos, comunicación y lenguaje).

Al final, la antropología podría presentarse –al igual que la arqueología del saber de M.F.- como una reflexión epistemológica, o bien una forma de observar, pero de manera biológica-cultural-social, por medio de una tradición de investigación (para más información indagar sobre Larry Laudan y las tradiciones de investigación) en particular, dígase el estructuralismo, la fenomenología hermenéutica, teoría de sistemas, funcionalismo, materialismo cultural, el naturalismo, etc.

Por ende como “Arqueólogos del saber” estudiamos, observamos, reflexionamos e invitamos a la reflexión entorno a, y en el mejor de los casos logrando explicar la cultura (o bien discursos específicos, o desde otra nomenclatura: el entorno social al cual uno es arrojado, el mundo), que es: en palabras de Edward B. Tylor “…aquel todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres, y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre” –que en este caso consideraría saberes–. Ahora, que si se quiere, en una cercanía más con Clifford Geertz interpretamos la cultura, curiosamente, igual que los arqueólogos, sólo que ellos desde ciertos paradigmas o bien tradiciones de investigación distintos a los nuestros.

En suma, la antropología puede ser considerada, de manera metafórica como una arqueología del saber o del conocimiento, es decir… soy arqueólogo, pero del conocimiento y del saber, los huesos son las costumbres, las momias son las personas en la contemporaneidad y las excavaciones son los análisis, conversaciones, observaciones e interpretaciones sobre ciertos aspectos de la cotidianidad humana. Por ello, aunque parezca contradictorio, alejarnos del estereotipo de arqueólogos por medio de una analogía creativa con la arqueología, podría ser fructífero. De esta forma, nuestro interlocutor podría introducirse de manera más clara a nuestra labor como antropólogos, pues al final es la reflexión que pretendo, una forma de entender la antropología desde otras perspectivas, una invitación al texto del filósofo francés y principalmente a brindar una sugerencia explicativa (y probablemente complementaria) para  salir de apuros en esas conversaciones que a veces nos pueden poner contra las cuerdas, el lector decidirá su utilidad y podrá complementar la reflexión que expongo o desecharla, pues esto no es una respuestas sino una posibilidad.

Por último, sería importante dejar en claro que esto no es una definición de antropología, ni tampoco se pretende que la labor de M.F. o sus posturas nos re-definan, sino es una estrategia para introducir a alguien que desconoce el rol del antropólogo sin caer en tantas dificultades técnicas.

Escrito por Gustavo Bravo R.

16 thoughts on “¿Qué decir después de que te confundan con un arqueólogo?

  1. Miguel Contestar

    En mi caso, me ha tocado explicarle que es la Antropología a personas cuyo conocimiento es coloquial o empírico, ¡y vaya que me han puesto en aprietos!, así que lo mejor que he hecho es explicarles sin tantos tecnicismos y utilizando el mismo lenguaje coloquial.. No es fácil traducir todo un lenguaje técnico a lo coloquial, sin embargo es posible y quien pregunta queda mejor «posicionado» al respecto.

    • El Antropólogo Principiante Contestar

      Buen trabajo Miguel, yo en mi caso muchas veces me quedo bloqueado porque no sé muy bien que decir cuando me pregunta qué es la antropología, pero poco a poco y con el paso de los años he ido aprendiendo a soltar la misma frase jeje y la gente se queda maravillada.

  2. Perico Contestar

    Pues que contradictoria es la gente, pues cuando se encuentran con un arqueólogo, lo confunden con un paleontologo y le dicen “¿tu estudias los dinosaurios?”

  3. Pingback: Antropología vs. Sociología ¿Cómo las diferenciamos?

  4. Alejandra Soy Contestar

    Excelente artículo.
    Una buena opción de respuesta ante esas preguntas incomodas sobre la labor del antropólogo.
    Espero se continué con la realización de estos artículos, pues ayuda a quienes andamos en Crisis existencial por terminar el primer ciclo en tan digna Antropología.
    Gus recibe un fuerte abrazo.

  5. angelcalvario Contestar

    Excelente idea, sólo que la riqueza misma de la antropología radica en la diversidad de argumentos y discursos, así que cada quien explique como pueda (dependiendo del interlocutor), y que nos platiquen sus experiencias. En lo personal me ha tocado tratar de explicar la diferencia de la antropología con la arqueología y la sociología, eso es más complejo.
    Saludos

  6. elqueviajalejos Contestar

    Fantástica reflexión, muy acertada… Desde las altas “esferas” (cada cual que lo entienda a su manera), se ha pretendido siempre que no quedara claro que los que nos dedicamos a esto… ¿qué hacemos, realmente? Y ante la controversia, (nos) diluyen, maquillan, confunden… De todos modos, si amas lo que haces (estudios, proyectos, etc.), te mantienes en contacto con los ámbitos pertinentes y los profesionales que tocan, y, sobre todo, cuando te cuestionan, apliquemos la pedagogía llana, explicar simplemente, y contar un cuento para fascinar. De las historias más simples se obtienen los resultados más sorprendentes. La gente se queda con la copla cuando le comentas que Cleopatra era…, y no lo que nos ha dado a entender Hollywood. La historia es para los que se la creen… ¡Nosotros le damos la vuelta! Pero bajemos del pedestal y olvidemos la hermenéutica, no seamos dioses. Seamos los que cuentan “otra” parte de lo que sucede, que es igualmente interesante.

  7. Nim Antropomorfo Contestar

    Con la frecuencia con la que sucede tal confusión, me parece una excelente propuesta, aunque claro que -dependiendo de quién esté preguntando-, en caso de que no le quede del todo claro, podría decirle:
    – ¿Podría compartirte un artículo de un blog?.

  8. Humberto Contreras Contestar

    Pienso que si le hablamos en términos de “arqueología del saber” quizá confundamos a nuestro interlocutor quien podria preguntarnos, Y por que no una “sociología del saber” o una “filosofía del saber”, etc. etc. y con esto nos estaríamos alejando de dar una explicación correcta de lo que es la antropología. Yo siempre parto de dar una definición de manual pero haciéndolo lo menos abstracta posible y tratando de aclarar los conceptos de una manera casi pedagógica, de tal suerte que entiendan que el objeto de la antropología no puede ser otro que la cultura misma.

    • Anónimo Contestar

      Hey excelente forma de respuesta hacia nuestro campo de estudio.
      Mil felicitaciones Gus :), espero se continué con la realización de este tipo de artículos que ayudan con nuestra crisis existencial a quienes ya vamos a terminar nuestro primer ciclo en Antropología.

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