MARCEL MAUSS Y EL"NAVI-DON"

La Navidad es una fiesta tradicional en la que una gran mayoría de personas que están leyendo este texto celebra. La navidad puede ser motivo de celebración, de amor, de compasión, un tiempo marcado en el calendario en donde nos volvemos más nostálgicos, queremos reunirnos con nuestros seres queridos y compartir el amor y la paz que se respira en época navideña. Una fiesta donde poder disfrutar de la gente que nos acompaña día si y día también, un momento para compartir con gente que no está a nuestro alrededor, pero en  época navideña podemos disfrutar de unos momentos felices, acompañados de un buen cava y un buen turrón de esos de Alicante, en donde la empresa hace su agosto.

La navidad nos recuerda a nuestra infancia, a los Reyes Magos, a sus camellos a los que le dejábamos, bajo la inocencia pueril, un poco de agua y comida para que pudieran seguir con la larga marcha y que los Reyes llegasen en buenas condiciones a oriente. Y es que la navidad con niños,  se vive de diferente forma, los vemos disfrutar con la ilusión de montar un árbol de navidad, de preparar el belén, de comprar las luces que se encienden y apagan adornando el hogar. La ilusión de una niña abriendo los regalos que recibe de los Reyes Magos, o del Papa Noel que se ha instalado en la tradición europea con sus anuncios publicitarios de la  cocacola o por el poder «globalizador occidental», donde la fiesta es transformada y el consumo asegurado.

La navidad es momento de paz, de alegría, de celebración, de añoranza, de infancia, de ilusión, (como que te toque el Gordo), de agobio, de compromisos, de consumo, de obligación, de “estoy deseando que pasen  las navidades”, de “la maldita cuesta de enero”, de calles abarrotadas, gente comprando como si no hubiese mañana, de colas inmensas en los supermercados, de vamos a gastar, gastar y gastar.

Ya se, que no se puede generalizar sobre la navidad y relacionar esta fiesta solamente con el consumo y lo económico, pero es que no deja de ser una realidad más, inmiscuida en esta tradición religiosa, familiar, económica y política. Tiene de todo un poco, y cada persona vive la navidad según le han enseñado en casa. Para algunas es la mejor época del año, pero para otros no lo es tanto.

¿Por qué no reunirte con familiares y amigos en otra época del año y solo reunirte en navidad? ¿Por qué no hacer regalos cuando a uno le apetece y si tener la obligación de hacerlos porque es navidad? ¿Por qué no comer marisco y chuletones en otra época del año y sí en navidad? ¿Por qué no demostrar a las personas que queremos nuestro amor todos los días y si acrecentar ese amor en navidad? ¿Por qué no hacen rebajas en noviembre o antes de la navidad y sí las hacen una vez acabadas estas fiestas tradicionales haciendo la cuesta mas jodida? ¿Por qué tengo que pagar el doble si quiero hacer un viaje en navidad?

Tal vez, ante estos porqués se encuentre el espíritu navideño, ese pensamiento colectivo  que nos invade en la navidad. La navidad marcada por el calendario, transforma por dos semanas nuestra rutina habitual. Nos agota el bolsillo y nos hace ser más alegres y humildes o simplemente nada. La navidad activa la economía y enriquece a las empresas, por unos meses baja el nivel de desempleo y el don y el contra don están asegurados, al estilo de Marcel Mauss, en donde el intercambio de objetos entre los grupos articula y construye las relaciones entre ellos, donar o dar un objeto (don) hace grande al donante y crea una obligación inherente en el receptor por la que tiene que devolver el regalo. La serie resultante de los intercambios que se dan entre los individuos de un grupo -y entre otros grupos distintos- establece una de las primeras formas de economía social y solidaridad social utilizada por los seres humanos. El don establece fuertes relaciones de correspondencia, hospitalidad, protección y asistencia mutuas.

 Ahora traduzcamos esta explicación de Mauss a nuestra época, ya que Mauss al escribir este texto se basó en sociedades arcaicas y no modernas, pero, para dilucidar  un poco su texto extrapolándolo a nuestra habitualidad navideña, dando un giro de sentido a la navidad, podríamos decir que…

El intercambio de REGALOS QUE TENEMOS QUE COMPRAR  entre los grupos articula y construye las relaciones entre ellos EN UN CONTEXTO NAVIDEÑO. REGALAR, COMPRAR, o dar un objeto hace grande al donante, SI NO HACES REGALOS NO ENTRAS EN ESA ESFERA ECONÓMICA DEL COMPRAR Y CONSUMIR Y DE DAR Y RECIBIR, se crea una obligación inherente en el receptor EL QUE RECIBE EL REGALO por lo que tiene que devolver el regalo, VAMOS QUE SI ME REGALAS, TE REGALO, O ME PUEDO SENTIR MAL SI NO TE HE COMPRADO NADA, ASÍ QUE ME SIENTO OBLIGADO A TENER QUE COMPRAR PORQUE TU ME VAS A REGALAR, DE AHÍ LAS INMENSAS COLAS EN LAS TIENDAS. La serie resultante de los intercambios EN FORMAS DE REGALO ENVUELTOS EN PAPEL DE REGALO Y PUESTOS EN EL ARBOLITO DE NAVIDAD que se dan entre los individuos de un grupo -y entre otros grupos distintos- establece una de las primeras formas de economía social  Y CAPITAL QUE HACEN QUE LA EMPRESA AUMENTE SU CAPITAL MONETARIO Y QUE LAS PERSONAS SE VEAN ENVUELTAS EN UN GASTO EXTRA QUE SUPONE LA NAVIDAD . El don establece fuertes relaciones de correspondencia, hospitalidad, protección y asistencia mutuas TAMBIÉN PUEDE SUCEDER QUE EL DON PROVOQUE ESTRÉS POR LA NECESIDAD DE COMPRAR PARA REGALAR.

(Ya se que es bastante absurdo, pero bueno, es un punto de vista; la navidad en forma de don).

La navidad al fin y al cabo desde la esfera económica puede desvirtuar el sentido navideño que las personas le conciben, espero que vuestro espíritu navideño no se tronque por el poder económico que rige en estas fechas, que seáis buenas personas todo el año, que demostréis vuestra solidaridad con los demás sin que tenga que ser navidad y  aunque suene raro después de esta murga, que tengáis buenas fiestas, yo seguiré esperando la visita de esos tres espíritus de la navidad.

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