¿Las máquinas quitan puestos de trabajo? La amenaza de los robots

Muy buenas, tengo que comunicaros que tengo un vehículo.

Tener vehículo conlleva muchos gastos. El impuesto de circulación, las revisiones y reparaciones que tras el paso del tiempo tienes que realizar para mantener el vehículo en perfecto estado, sobre todo para pasar la ITV –otro impuesto más- pagar el seguro obligatorio, porque te obligan a tener un seguro en el que las empresas aseguradoras devoran tu bolsillo, sin olvidar la gasolina, ese oro negro que tantas guerras ha causado y que tantas crisis económicas ha producido. ¡Vaya lujo tener un vehículo! Dirían algunas, pero claro, el lujo lo tienes que pagar.

Está claro que el negocio está montado, fábricas de automóviles, vendedores concesionarios, aseguradoras, impuestos para el estado y compañías petrolíferas obtienen la guinda en el pastel, aparte de los bancos que dan créditos para que compres todo lo que se te antoje. Si ya de por si las gasolineras ganan dinero, siempre quieren ahorrarse algunos eurillos de más y han tenido la idea de suplantar la máquina por el trabajador y yo me pregunto ¿Cómo no va a haber paro laboral?

LA GASOLINERA AUTOMÁTICA. UN PUESTO DE TRABAJO MENOS.

El otro día iba con un amigo a repostar el vehículo, de estas veces que la aguja indicadora del nivel de gasolina indica que en breves minutos el vehículo dejará de rodar. La situación es un poco tensa, uno se ve tirado en medio de la carretera por no haber repostado. No sabíamos donde había una gasolinera más cercana, nos pusimos a dar vueltas hasta encontrar alguna.

Tras diez minutos de tensa emoción y congoja, disipamos una. ¡Gasolinera a la vista!

-¡Mira! ¡Antropólogo Principiante!, ¡Allí hay una gasolinera!- me decía mi colega con entusiasmo y tono de salvación, mientras yo observaba que la gasolinera tenía cartones tapando los cristales que ocultaban el interior del establecimiento, daba la sensación de gasolinera abandonada.

-¡Está cerrada! – le dije al observar que en la gasolinera no había ninguna persona dentro del establecimiento y que estaba cerrado.

-¡Está abierta!- me decía desesperado para que no nos quedásemos tirados en la carretera.

-No ves que está cerrada-continué indicándole para que se relajara- ¡no hay nadie! Cálmate que seguro que encontramos alguna pronto- le dije para tranquilizarle, pensando en que si estuviera en el desierto la gasolinera sería un oasis, una especie de espejismo esperanzador para calmar la sed, en este caso, la del coche.

-¡Que no! ¡Que está abierta! La abrieron hace poco – mi colega estaba delirando, ¿Cómo iba a estar abierta si no había nadie y los cristales estaban tapados con cartón?

Tenía razón.

Una gasolinera había abierto hacía unos días. No me lo podía creer, ¡no había personas para atender la gasolinera! Había cuatro surtidores y una máquina para pagar. ¡Esto es el futuro! Las máquinas sustituyen la fuerza de trabajo de las personas, pero no sustituyen la fuerza, porque el trabajo lo tiene que hacer uno mismo.

Primero has de pagar a la máquina la cuantía de litros de gasolina que quieras repostar, después de haber realizado el pago a través de la máquina que chupa dinero, uno mismo se reposta la gasolina y ya te puedes marchar con el vehículo repostado.

¡Adiós a no sé cuantos mil puestos de trabajo!

Ahora las máquinas suplantarán el trabajo de los trabajadores de las gasolineras, es más, yo haré su trabajo en una gasolinera.

Trabajaré para la gasolinera. Además de ofrecerle mi fuerza de trabajo tendré que pagar por trabajar y quitar el sustento económico  salarial al personal trabajador de las gasolineras.

Qué futuro más guay, trabajar para las máquinas que son controladas por los grandes magnates  y encima de todo les tengo que pagar yo, ¿y si tengo algún problema? ¿Dónde pongo la reclamación? ¿A la máquina que sólo chupa dinero?

Al parecer se empeñan en suplantar el trabajo manual que antes hacían las personas por la máquina. Es verdad que la máquina nos puede ayudar en situaciones y en trabajos duros, como una grúa para levantar bloques de hormigón, o como los robots en las cadenas de auto-montaje en las fábricas del automóvil, por poner algunos ejemplos, pero ¿qué vamos a hacer ahora? ¿Dar todo el trabajo a la máquina o trabajar para la maquina que contratan las grandes empresas?

Si una persona puede mantener en buen estado diez máquinas para que estas funcionen correctamente, estas diez máquinas suplantan el trabajo de diez personas, con lo cual la regla matemática está constatada, un diez contra uno en gasto de pago salarial por parte de la empresa. No es lo mismo pagar a una persona para que arregle diez maquinas que pagar a diez personas para que hagan el trabajo de una máquina.

Qué futuro más alentador, el de trabajar para las máquinas. Lo gracioso es que cuando observas este tipo de estrategias empresariales te das cuenta de que en más de un establecimiento tú haces el trabajo para conseguir un bien de consumo, estrategias que compensan  económicamente  a las empresas, en las que aumentan el individualismo y en las que tu fuerza de trabajo la regalas a la empresa que te está cobrando por el bien de consumo y  no por la distribución del mismo, entrando a formar parte de la cadena del capital, no como consumista sino como explotado incosciente para convertirte en el eslabón de la distribución del bien de consumo.

4 thoughts on “¿Las máquinas quitan puestos de trabajo? La amenaza de los robots

  1. jgmoyay Contestar

    En antropología económica citaban un libro llamado «la macdonaldización de la sociedad» o algo así, donde se hablaba del tema. Algún día tendré que leerlo…

  2. jgmoyay Contestar

    Recuerdo que en antropología económica citaban un libro llamado algo así como «la macdonaldización de la sociedad» donde hablaba de eso… A ver si lo leo algún día.

  3. chus Contestar

    Sin entrar en el fondo del post; tener coche es como tener una «querida» que se decía antes 🙂

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