Des-Antropologización después de la depresión.

Hace cuatro años que empecé a estudiar esto de la antropología. ¡Hace cuatro años ya! Parece que fue ayer cuando empezaba a descubrir que la especie más extravagante que habita en este planeta es el ser humano.

Cuando empiezas a estudiar, todo es fascinante y a la vez  extraño, ahora me doy cuenta de que es importante que la persona que te enseña antropología esté tan entusiasmada con su trabajo que te transmita esas ganas de seguir aprendiendo las diversidades existentes que nos rodean. El extrañamiento hacia la disciplina produjo mi interés hacia la misma.

Al principio todo te sorprende, te entusiasma. El primer libro de antropología que leí fue de Honorio Velasco, “Lecturas de Antropología Social y Cultural. La cultura y las culturas”. Estaba preparándome el acceso a la universidad para poder cursar estudios universitarios ya que en bachillerato acompañado de adolescencia y nueva reforma educativa, hicieron que dejase los estudios, por eso de no saber qué quieres hacer de mayor, pregunta que deberíamos dejar de preguntar a los niños cuando son pequeños y adolescentes ya que eso marca un estrepitoso fracaso en su desarrollo personal.

Una de las asignaturas que escogí para el examen de acceso fue Antropología y a día de hoy sigo aprendiendo esta fascinante ciencia que tanto me deprime, he de decir que este año, estoy más despegado que nunca de la carrera universitaria. Otros quehaceres se suman al día a día, quehaceres que tienen más posibilidades de encuentro en el mercado laboral.

Me he dado cuenta de que lo poco que sé de esta ciencia me deprime. Es muy común que las personas que empiezan a estudiar esta disciplina noten un cambio en su forma de ver el mundo. Cuando estudias al ser humano, su comportamiento, su contexto cultural, sus formas de relación, sus expresiones simbólicas y ese larguísimo etcétera e inagotable, hace que,  inconscientemente todo lo que vas aprendiendo lo aplicas en tu contexto más cercano de relación, hasta el punto de acabar pareciendo un loco cuando hablas con tus colegas o con tu familia.

Me ha pasado, por ejemplo, estar comiendo en casa de algún amigo, ver las relaciones de parentesco que se dan en su familia, los roles de género, la diferencia generacional, las formas de comportamiento, las relaciones que tienen entre sí, la forma de establecer las tareas, el reparto de las mismas, la transmisión de valores familiares representados en una cotidianidad observable, etc,etc,etc.

En el trabajo también me ha pasado, cual es la estructura que ostenta la empresa, que tipo de relaciones laborales hay, que estrategias usan las personas para conseguir un puesto mejor para mejorar su función y calidad laboral.

Con los amigos también me pasa, cuando viajo, cuando salgo a correr, cuando me conecto a internet, cuando, cuando, cuando, ¡basta ya!

¿Es sano vivir preguntándote todo el rato sobre el porqué de las cosas?

Llegados hasta aquí, viene la depresión, ese estado de tristeza que es continuo en gran parte producido por el discurso que aprendes de la antropología. Que sí las desigualdades sociales, la discriminación, los flujos migratorios, las diferencias de género, la exclusión social, la explotación laboral, el colonialismo, el capitalismo, el poder, la bipolarización del mundo, la invisibilidad de las personas, el que tiene más contra el que tiene menos o de cómo poco a poco eso que llamamos cultura cada vez está más envuelto en ese concepto extraño llamado globalización, teorías y más teorías.

El proceso de aprendizaje antropológico me ha causado depresión. Antes no me cuestionaba algunas cosas del día a día, pero ahora, ¡lo cuestiono todo! Y lo cuestiono muchas veces sin saber, sin conocer y sin tan quisiera aplicar las herramientas necesarias de las que disponen los antropólogos.

En fin…

Va siendo hora de “desantropologizarme”, de que la antropología no afecte a mi día a día, aunque eso, a veces, sea imposible, una vez conoces y aplicas el desarrollo holístico, esto quiere decir, conocer las diversas opiniones, causas y estilos de ver el mundo que emergen de un tema, ámbito, relación o cultura en sí,  enfocándolo desde diferentes perspectivas emics que envuelven una cosmología de los diferentes puntos interseccionales que se cruzan dentro de la misma en la que el antropólogo intenta describir y en las que al final, el discurso que se genera es mi lenguaje emic en vez del etic del tema en sí. Pufff…

Esto es demasiado egocéntrico.

 A ver quien entiende esto…

¿Alguna antropóloga?

Espero ir saliendo poco a poco de esta depresión antropológica que me asola acompañada de un sistema educativo en el que cada día que pasa creo menos que sea el adecuado.

 No quiero ser víctima ni victimizarme.

Quiero encontrar el remedio para una intoxicación antropológica, aunque el remedio lo más seguro esté en mí y no en el otro ni en la Antropología.

Gracias A.L

el antropologo principiante

 

23 thoughts on “Des-Antropologización después de la depresión.

  1. Wilber Contestar

    Ni siquiera soy principiante de Antropología, así que no estoy seguro de comprenderte. Me recueda a lo que dicen de los estudiantes de medicina, que llegados a un punto, atraviesan una etapa hipocondríaca, creyendo ver aquí y alla los síntomas de cualquier enfermedad curiosa.

    Por otra parte, no se si has leído «El antropólogo inocente» de Nigel Barley, o algo de sus otros libros. Es la mejor manera de tomarse con humor las propias penurias del oficio de comprender a los otros.

    Que estés bien.

    • El Antropólogo Principiante Contestar

      Buenas Wilber, si me lei el libro de el Antropólogo Inocente, un gran libro allá donde los haya. Un saludo.

  2. Jen Contestar

    Hola, he intentado desantropologizarme y no puedo, es una especie de trampa. En la medida que más me deprimo y analizo temas humanos , voy consiguiendo respuestas es en la antropología, o al menos esta me permite cuestionarme y debatir aspectos del mundo social. También entendí que esa «depresión » me hace sentir viva. Así que no es tan malo el asunto. Saludos y cariños desde Venezuela !

    • El Antropólogo Principiante Contestar

      Gracias Jen, al menos sé que no soy al único al que le pasa. Un besazo.

  3. ETSA Contestar

    Ante las dudas yo escribo relatos mitológicos de mi cultura. Por cierto soy ecuatoriano, pertenezco a la nacionalidad indígena de la amazonía: orgullosamente shuar. Para mi es salir de los esquemas de las teorías… Escribir desde dentro es lo que me ha dado un sentido a todo lo que realizo. La interpretación que lo hagan los colegas. Espero puedan leer mis escritos estimad@s colegas. http://www.antropologoshuar.wordpress.com

    Saludos

    Etsa

    • Andrés López Contestar

      Propuesta para compartir nuestros relatos.
      1) Crear un foro de intercambio de opiniones sobre el campo antropológico.
      2) Que el foro sea con registro privado y responsable.
      3) Que dependa de este blog.

      ¿Qué os parece?

    • El Antropólogo Principiante Autor del artículoContestar

      Muy chulo tu blog. Durante este tiempo he dedicado gran parte a la práctica de la escritura. Ahora leo lo escrito y muchas veces parece que no lo haya escrito yo, tal vez, ese yo que escribía esté desapareciendo por causa de un des-enamoramiento.

  4. Graciela Contestar

    Sencillamente genial. La depresión es el costo que se paga por este tipo de saberes, saber del otro sin que el otro lo sepa.. Yo estoy hace años a dos materias de terminar y temo hacerlo…

  5. Andrés López Contestar

    Dicen que el ignorante es más feliz, o al menos eso se suele decir. Yo creo que si leemos el mito de la caverna de Platón, lo analizamos y lo reflexionamos, yo sería el que se sale de la cueva a ver la realidad, y que al entrar, ya no soy el mismo. Pues con la ciencia que estuudia el comportamiento humano podría ser igual.
    Creo que cuando un estudiante de antropología padece esos síntomas que más arriba se describen, es porque está más cerca de la verdad. Y a veces la verdadera Verdad suele impactarnos cuando todavía hemos creído y construido pensando lo contrario.
    Hay que aprovechar la fuerza del viento en contra para despegar, pues la antropología puede ser un gran estudio para desmitificar nuestro día a día.
    Un ejemplo y termino: Si en España se celebrace un referendum para votar salir de la Unión Europea (UE), ¿qué ocurriría? Yo seguramente iría a votar, pero lo haría según mi pensamiento en ese momento, y no siendo plenamente consciente de lo que es mejor. Pues la antropología nos abre a esa plenitud, e incluso morir no es más que la prolongación de otra nueva vida después.
    ¡A seguir con la antropología! Todos/as en nuestro mundo, somos antropólogos, lo que pasa que no nos dejan pensar y nos quieren hacer creer que la realidad es la que hay.

  6. Antropólogo de 9 a 18 ;) Contestar

    Que razón tienes. Me ha gustado mucho. Conozco gente que después de estudiar antropología ha dejado su profesión anterior como educadora. Mi receta es muy clara. A partir de terminada hora me prohíbo determinadas palabras y determinados pensamientos. Intento ver algo de telebasura y cometer fallos lingüísticos, Incluso decir idas mal pensadas: estereotipar, generalizar, … luego ya se me pasa, cojo el cerebro en la puerta y me largo a investigar o a impartir clase. La única forma de ser persona.

  7. Antonio González Contestar

    Me gusto tu articulo, me recordó a mí hace tiempo; una solución para la depresión de la que hablas y que apliqué a mi persona fue comprender la relatividad de la teoría «cada cosa en su lugar, según su contexto», eso me ayudó mucho, usar los lentes de cada una de las múltiples perspectivas que cargamos como personas y como estudiosos de la antropología, aún en la vida cotidiana a sabiendas que solo constituye un sistema de análisis y, no la realidad misma, que se construye, más no determina a la realidad.

    • El Antropólogo Principiante Autor del artículoContestar

      En verdad es todo muy relativo, de hecho muchas veces me he planteado que valor tiene como ciencia la antropología, mi amiga Nairobi muy a mi pesar sigue pensando que la antropología sólo se encarga de contar que es lo que pasa en un grupo humano, categorías, análisis, observación, datos y más datos que son producidos por la antropóloga para luego ser relativizados por la comunidad.
      Gracias por el comentario.

      • Di Contestar

        Pues es que como tal… también el cómo interpretar y apropiarse de la antropología es un universo de posibilidades… habremos para quienes la antro es un estilo de vida, una vocación, una pasión… para quienes es una ciencia y un conjunto de herramientas para la interpretación, pues también vale… pero una vez más.. es cuestión de enfoques. no?

  8. Fernanda Z Contestar

    Oh por DIOS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! (es solo una expresión ok… no marca mis creencias Xd) describes perfectamente lo que me pasa: «la depresión y fascinación simultánea que trae consigo el aprender esta disciplina».

    Ver la asignación de roles y tareas, la transmisión de valores por medio del parentesco y el género, no recuerdo cuando fue que pasó, pero por mi lado, ya se convirtió en una suerte de «reflejo condicionado» ¡¡¡Lo hago siempre y en todo lugar!!! ¡Incluso cuando voy a comprar el pan! XDDDD. Yo llevo 8 años estudiando esto y para darte más depre, aun no me titulo ni salgo de la bendita carrera.

    No obstante, en este tiempo que llevo sin acercarme a las aulas -ya que mi proceso de clases debió terminar hace unos 3 años, pero por diversos motivos se extendió un poco y en la actualidad voy a reuniones para poder revisar tesis y practica – he pensado muchas veces que «entre más sé, no sé nada, pero quiero saber más», supongo que se debe a que uno empieza a valorar el conocimiento no solo por la utilidad que puede tener, sino que te llena espiritualmente (si es que se puede decir de alguna manera) o íntegramente como ser humano.

    Ser antropólogx no es fácil, ya que no solo trabajas solo con formulas, sino que es necesario trabajar con la cabeza, poniendo incluso en tela de juicio tus propios prejuicios culturales con los cuales has sido educado y moldeado por tu sociedad, es decir, tu trabajo permanentemente será cuestionarte a ti mismo y con ello, a la sociedad que te rodea. No obstante, ese mismo cuestionamiento te hace replantearte y repensarte a ti y a la sociedad, pensando en una re-edición de los mismos. Los antropólogxs y supongo que la mayoría de los colegas que decidimos estudiar las ciencias sociales ya fuera por preguntas íntimas sin respuestas o por una disconformidad general, estaremos siempre en un espacio liminal, donde tenemos el deber de mantener nuestro buen ánimo ante las desigualdades que nos consumen día a día y aportar diferentes formas de cimentar un camino hacía un ideal de sociedad más justa para todos.

    ¡Si, somos antropólogxs! pero primero somos humanos y parte de una sociedad, por lo que a pesar de que nuestras cabezas y nuestros hábitos se hayan deformado por tanto cuestionamiento, y odiemos tener que elegir un bando porque objetivamente todo nos parece culturalmente valorable, es preciso plantear una actitud frente a los cambios que nos llevan hacia uno u otro lado. Es preciso dejar en claro qué es lo que queremos como modelo de la sociedad que planteamos, por lo que es necesario tener la responsabilidad de conocernos a nosotros mismos y determinar nuestros deseos y nuestras limitaciones, para luego usar las herramientas que nos da nuestra disciplina tratando de no obnubilarnos ante la ola de preguntas sin resolver que tenemos ya en nuestras cabezas.

    No nos quedemos solo en las aulas de clases ni en las academias ¡salgamos! porque eso es lo que hacemos, nosotros salimos a terreno pero nos llevamos el conocimiento a las aulas y las academias y eso, solo contribuye a que nuestras bibliotecas se ensanchen, nuestros colegas mas pequeños se abrumen ante la cantidad de conocimiento, nuestra disciplina no se conozca y solo quede relegada en un estante para que solo algunos puedan conocerla.

    ¡Salgamos! pero sobre todo, conozcámonos.

    PD: Creo que me fui un poco del punto pero, más menos, eso es lo que me hace sentir mejor jajajajajaj ajajajja ánimo con los estudios 🙂

    • El Antropólogo Principiante Autor del artículoContestar

      Mil gracias Fernanda, un gran comentario que con tu permiso me gustaría publicarlo en algún post en este blog. Como dices «entre más sé, no sé nada pero quiero saber más», me pasa lo «mismitico» es como un oleaje de saberes que van y vienen.
      Gracias porque empiezo a plantearme que el antropólogo es un humano también, aunque a veces pienso que la neutralidad en el campo rigiéndose a una mera observación como una persona que posee el conocimiento necesario para poder hacer un trabajo antropológico, tenga que ser necesaria, pero, claro es casi imposible…

      Uy! creo que es muy temprano para pensar estas cosas…

      Hay que salir como bien dices. Me gustaría encontrar una salida, pero luego ves que por lo menos en España, la salida sigue estando en las aulas, que si conferencias, charlas, seminarios, simposios, universidad… Puede ser que mi próximo objetivo sea encontrar a la antropología en otros quehaceres que también está ahí, en otro lugar.

      Mil gracias por el comentario, me ayuda a seguir planteándome en que se basa todo esto y ocho años es nada, lo importante es disfrutar del proceso.

  9. Di Contestar

    Me ha gustado y me siento profundamente identificada. La única cura es olvidar que algún día tuviste memoria para almacenar tanto cuestionamiento. El problema es que lo único válido es cuestionarse permanentemente. Quizá debas tener una experiencia tan humana… que te recuerde que al fin y al cabo, parte de ese todo que cuestionas, también eres tu… las y los antropólogos debemos reconocernos humanos vulnerables, y no entes observantes. como curarte: VIVE!
    Atte. Otra antropóloga deprimida

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