Hombres maltratados, víctimas del poder hegemónico de la masculinidad

Hombres maltratados víctimas del poder hegemónico de la masculinidad.

Hoy me he levantado con ganas de escribir un post para el blog que hacía tiempo que no escribía y me he topado con la mente en blanco por no saber que escribir, así que he buscado inspiración en la Revista Gazeta de Antropología me he topado con un artículo sobre hombres maltratados.

Mirando varios artículos me ha creado curiosidad el siguiente título  “Estrategias de gestión de la paternidad dañada en varones víctima de violencia de pareja” escrito por Laia Folguera y Jordi Caïs, un texto de estudio que analiza la situación de victimización de varones heterosexuales que han sufrido agresión física y psicológica por parte de sus parejas femeninas convirtiéndose en hombres maltratados.

Me ha causado interés por que en el colectivo social, estos hombres maltratados son invisibilizados en la expresión pública por el modelo hegemónico de la masculinidad.

HOMBRES MALTRATADOS, VIOLENCIA SOBRE LA MUJER HACIA EL HOMBRE

La violencia femenina hacia varones es poco estudiada y mediatizada por los medios de comunicación por varios motivos:

  1. Los pocos casos que se visibilizan por entrar en juego los patrones culturales de la masculinidad sobre los propios hombres maltratados.
  2. El escaso número de varones víctimas de violencia en la pareja respecto con el número de víctimas mujeres.
  3. El hecho de que se considere al hombre más fuerte que a la mujer hace que al hombre capaz de defenderse ante una agresión de una mujer.
  4. El miedo por parte de los hombres a que no les crean al contar su historia de maltrato.

Una de las razones por las que me fascinan los estudios sociales es por dar visibilidad a aquellos colectivos o personas que quedan invisibilizados en entornos sociales y culturales.

En el artículo escrito por Folguera y Caïs explican cómo han abordado el estudio, siendo totalmente cualitativo haciendo entrevistas a hombres maltratados que habían sufrido violencia en la pareja.

Para la búsqueda de estos hombres que mostraran su discurso han usado la técnica de la bola de nieve que se usa para casos de estudio en los que el número de personas es muy pequeño y funciona en cadena, esto quiere decir que de un sujeto de estudio pasan a otro por recomendación del sujeto estudiado, esta técnica tiene sus ventajas e inconvenientes.

El artículo me hace reflexionar sobre los cambios de las masculinidades y como el estereotipo de la masculinidad hegemónica en este caso en territorio español (por que el estudio se ha  basado en casos de hombres que viven en España), está cambiando o hace que se invisibilicen este tipo de casos.

Los nuevos modelos de masculinidades que se dibujan en lo social apartan los símbolos de poder, agresividad y control de las emociones aprendiendo nuevas formas de ser hombre, aspecto que me parece interesante y que dando la vuelta de tuerca seguramente habrá hombres que hayan sido víctimas de la represión de sus propias emociones por culpa de esa masculinidad hegemónica, por lo que estos hombres maltratados sufren por partida doble una agresión, la de sus mujeres y la de la masculinidad hegemónica.

En el artículo hacen alusión a como un entrevistado era denunciado por su mujer por malos tratos cuando era él que sentía miedo por su mujer. En España cuando una mujer pone una denuncia por malos tratos directamente entra en juego el mecanismo judicial que ante todo trata de proteger a la mujer, sea una denuncia real o falsa, en la que el hombre es puesto a disposición judicial directamente tras una valoración de riesgo.

Este sistema de defensa judicial con un mecanismo de inmediatez de protección hacia la mujer no contempla un mecanismo igualitario cuando la denuncia es interpuesta por un hombre ya que el marco legal no contempla como violencia de género el maltrato de una mujer hacia su pareja hombre, sino que entraría en un marco legal diferente como violencia en la pareja siendo la protección para el hombre en estos casos por parte del mecanismo diferente al de la mujer, se predispone que el hombre maltratado no corre peligro por ser más fuerte que la mujer por lo que el propio sistema de protección no es igualitario para ambos géneros y refuerza el papel del “género más débil”, siendo una “realidad” en la que el propio sistema agudiza con su sistema de protección, y no digo que no sea necesario.

Ante este marco legal se plantea en los entrevistados que ellos no aluden a una violencia física como tal, aunque en algunos casos pueda haberla, reforzando el modelo hegemónico de la masculinidad basado en la fuerza del varón.

Me resultó curioso tras leer el artículo que uno de los entrevistados hiciera referencia a una agresión física por parte de su mujer en la cual él podía intervenir en dicha agresión oprimiendo la fuerza ejercida e impidiendo que se ejecutase el acto violento, por lo cual me lleva a plantear si habría que hacer una revisión al marco legal para dar protección a los hombres maltratados porque supuesta mente en el imaginario social la fuerza del hombre le protege de ser víctima de una agresión física por parte de la mujer que se la considera “más débil”.

En el artículo los sujetos de estudio consideran sus experiencias como excepcionales por no encajar dentro del colectivo social e imaginario español en parte por la incapacidad de la expresión pública que queda relegada a la invisibilidad social.

Es interesante como la autora y el autor del artículo muestran como los sujetos intentan desligarse de las identidades masculinas hegemónicas rechazando aquellos comportamientos masculinos y minimizando las situaciones de agresión física por el mero hecho de que dicha agresión no les produjo daño físico pero, sin embargo recalcan más el maltrato psicológico porque no es un elemento tan atacante a la masculinidad.

Si me ha causado impresión este artículo es porque también parece haber un descuido académico en el que muchas veces las instituciones academias olvidan planteamientos de estudio social en el que un número reducido de población puede ser víctima de un poder hegemónico, mediático, político o de género que hace que se visibilicen discursos que quedan discriminados y se refuerzan en el propio poder hegemónico.

Si te interesa puedes leer el artículo al completo y sacar tus propias conclusiones en aquí donde no he mencionado el papel de la paternidad que juega en hombres maltratados.

Pásate por mi blog si quieres leer más sobre lo que escribo.

 

 

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