El neoludismo y ¿el mal tecnológico?

El neoludismo es un movimiento ideológico surgido en la Revolución Industrial. Los luditas fueron los primeros en demostrar la oposición a las nuevas tecnologías allá por el 1811, protestaban porque las máquinas quitaban puestos de trabajo. Este movimiento se generó en Inglaterra expandiéndose por los países industrializados.

El desarrollo tecnológico ha ido en proceso, para algunos evolucionistas esto era lo normal que tenía que ocurrir en las sociedades modernas para que después las sociedades no tan modernas pudieran aplicar el mismo modelo de desarrollo, cosa que no pasó.

El movimiento neoludita va asociado a un movimiento anticapitalista en el que la producción y la sobre explotación de los recursos es el fin para una economía próspera a base de la desigualdad. Según nuestro amigo Marx, el capitalismo se basaba en una lucha de clases entre la burguesía y el proletariado, entre otros muchos aspectos.

La burguesía controlaba los medios de producción, eran dueños de la maquinaría necesaria para que las sociedades siguieran avanzando. Avanzando hacía un fin, el aumento de su bolsillo a cambio de la compra del tiempo y la fuerza de producción del proletariado.

Tras este breve repaso del nacimiento del neoludismo, ¿Quiénes son los neoluditas del siglo XXI? ¿Se han extinguido los neoluditas que allá por el XIX luchaban contra el avance tecnológico destruyendo maquinarias, imprentas o incluso la máquina de vapor? ¿Existirá algún neoludita hacker en el mundo?

El neoludismo por suerte o por desgracia sigue vivo en nuestros días. Hay un gran debate sobre si el avance de la tecnología supondrá el mal para la humanidad o por el contrario el desarrollo tecnológico será beneficioso para el progreso de las sociedades de las que nadie puede saber hacia donde nos llevará supuesto progreso.

Yo no vengo aquí a cuestionar si es bueno el desarrollo o es malo, pero ya se sabe, que dentro de todo lo bueno hay algo malo y dentro de todo lo malo hay algo bueno. De aquí os invito a la lectura de la siguiente reflexión, la del periscope.

Periscope es una red social lanzada por Twitter. En Twitter han apostado por el streaming, la emisión en directo desde cualquier parte del mundo. ¿Puedes imaginar la herramienta tan poderosa que esto supone? Una persona grabándose en directo para el resto del mundo desde su móvil.

Las redes sociales se crearon para cambiar la comunicación entre las personas. La conectividad se hace instantánea y con ella la comunicación. El espacio físico queda reducido y la información fluye en el espacio virtual. La frontera se diluye, desparece en la comunicación gracias a la pantalla y la conexión a Internet.

La maquina se hace necesaria para poder transmitir la información.

Periscope traducido al castellano significa periscopio. Con un periscopio puedes ver desde la lejanía y alcanzar la vista allá donde tus ojos no puedan llegar. Esta red social se basa en eso, en poder alcanzar la vista como si a través de un perioscopio pudieses mirar.

Se trata del periscopio más potente del mundo. Abres sesión, te registras con la cuenta de  Twitter y ya puedes retrasmitir en directo desde cualquier parte del mundo.

Como dije antes en todo lo bueno hay algo malo y en todo lo malo hay algo bueno, de ahí el gran debate sobre sí el desarrollo tecnológico es beneficioso o por el contrario  puede ser una herramienta que cambie nuestro modo de comportarnos, de comunicarnos y de relacionarnos.

Es cada vez más usual ver a la gente caminar con el móvil en la mano, o mientras espera en la parada del autobús. Ya no nos miramos a la cara ni nos sonreímos. Miramos el móvil y nos reímos con nosotros mismos al visualizar a través de la pantalla lo que hacen otras personas.

El individualismo intensifica su máxima expresión en el momento en el que como seres humanos interactuamos con la máquina. Nos olvidamos de que somos más, nos recluimos en nuestro propio espacio virtual y cada vez hacemos menos uso del espacio público quedando reducido al espacio virtual.

Dos mundos, el físico y el virtual, ambos físicos pero con diferentes reglas de actuación, de comunicación y de código.

En el mundo virtual cada vez pasamos más tiempo, la información la tenemos a un clic. La sociedad va cambiando, ahora vivimos en una sociedad de la información, quien tiene la información tiene el poder.

El capital económico atraviesa un cambio en su comportamiento. En un futuro no tendrá más quien produzca objetos para ser consumidos en el mundo físico. El capital se transforma, se virtualiza.

Los ricos incipientes ya experimentan el capital virtual en sus carteras. Se han virtualizado, saben que el mundo virtual crece, se expande cada vez más y la información se ha convertido en la nueva moneda de cambio.

Quien tiene la información tiene el poder, se enriquece con ella si sabe cómo hacerlo.

Los neodulitas viven al margen de lo virtual, observando lo que ocurre, la nueva transformación del mundo que avanza imparable mientras que nosotros vamos alargando nuestros dedos cada vez más para poder deslizar la pantalla de nuestro móvil.

La tecnología nos beneficia, nos hace la vida más fácil, pero a cambio de relacionarnos cada vez más con ella vamos dejando  a un lado eso que nos hace humanos, el contacto, la mirada, el roce…

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