¿A qué me voy a dedicar cuando sea Antropóloga? Crisis antropológica.

Quien lleva siguiendo las publicaciones de este blog, se habrá dado cuenta que alguna veces me da por escribir este tipo de artículos, mi futuro como antropóloga me preocupa.

Es tal preocupación que me planteo abandonar y tirar la toalla por estar machacándome los sesos aprendiendo esta ciencia que tanto me apasionó pero que cada día voy aborreciendo más.

Y no la aborrezco porque no me guste, sino porque hacen que no me guste, ¿Quién?

El sistema educativo.

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¿Qué diferencias hay entre estudiar en la Uned o en otra Universidad? 

Si no lo sabéis, estudio Antropología en una Universidad a Distancia, la Uned.

La elección de esta Universidad es por no haber otra alternativa que se ajuste a mi tiempo y a mi cartera.

La Uned es la Universidad más barata en España, pero se sabe que lo barato a veces sale caro como expliqué en un post al que titule, ¿cuánto cuesta estudiar en la Uned?

El sistema educativo en la Uned lo podemos resumir en toma un tocho de libros que luego tendrás que vomitarlos en el examen.

No todas las asignaturas usan el método, “tocho-vomita”, algunas tienen trabajos prácticos y otras te dejan llevar los libros para hacer el examen, pero claro, hay veces que ni llevándote los libros apruebas, curioso.

Llevo cuatro años de aprendizaje antropológico en la Universidad y cada año que pasa, más desmotivado estoy.

Al hablar con una compañera que ha estudiado en la Universidad de Barcelona (UB) y que pasó a la Uned, por temas económicos y de tiempo, puedo comparar los métodos de estudio en una y otra universidad.

La Uned por más que quiera adaptar su plan de estudios al plan Bolonia le falta mucho para poder hacerlo, de hecho, creo que aunque estén obligados  a adaptar sus planes a Bolonia, no quieren implantar el método Bolonia en sus planes.

La diferencia principal de las dos universidades se basa en que en la UB, tendrás que hacer más trabajos prácticos para aprobar las asignaturas y además los exámenes en la UB no son del plan toma dos o tres libros para estudiar por tu cuenta y prepara el examen en el que te lo juegas todo.

La compañera dedujo tras sus dos experiencias en ambas universidades que en la UB es muchísimo más fácil obtener el título de Antropología que en la Uned.

Claro está, si tienes tiempo para ir a la UB, porque las clases son presenciales y obligatorias, además el precio del grado aumenta casi el doble en la UB.

En la UNED sin embargo solo tienes clases presenciales una vez a la semana y durante los dos primeros cursos, en tercero y cuarto se acabaron las clases presenciales.

Aunque este año han conseguido los alumnos de antropología algunas clases en tercero.

La “titulitis” y la “masterización”.

Te dicen que para ejercer la antropología te hace falta el título universitario.

Por suerte he conocido a personas que saben muchísimo de antropología y no tienen ningún título.

A veces la obtención de títulos universitarios no hace al antropólogo un antropólogo sino que de cara al sistema estratificado que padecemos, ese papelito le dirá que está cualificado aunque no tenga ni idea de antropología.

Ahora los Másters son la panacea, si no tienes un Máster no estarás especializado en nada y si no estás especializado poco podrás hacer en el mercado laboral.

Volvemos a lo mismo, paga un máster si puedes y si no, te quedas fuera del mercado laboral si es que en la Antropología existe dicho mercado.

 

El mercado antropológico.

Por más que lo intento, no encuentro una labor a la que pueda dedicarme cuando termine la antropología.

Me siento desorientado. En los inicios de este blog se me ocurrió plantear un debate sobre las salidas profesionales de la antropología.

El resultado fue de lo más variopinto. Ángel Díaz de Rada también participó en el coloquio, para mi sorpresa.

¿Es tan difícil encontrar una catalogación laboral para la antropología?

¿En dónde trabajan las antropólogas?

Aparte de la universidad claro está.

¿Por qué aún no hay un colegio profesional de antropólogos en España?  Desconozco si existe en otros países.

¿Qué me van a aportar las asociaciones de antropología?

¿De qué forma puedo ganarme la vida como antropólogo?

¿Las empresas contratan a antropólogas?

Quiero creer que la Antropología existe fuera de las paredes universitarias, ya lo decía mi amigo colega en la antropología no tiene porqué ser sólo académica.

Llego a la conclusión de que me machaco los sesos estudiando teorías antropológicas, esforzando mis neuronas, trabajando y estudiando a la vez para luego comerme los mocos porque nadie me asegura de que vaya a trabajar como antropólogo.

El acceso a la estratificación social antropológica.

Me da una rabia no acordarme a veces de las cosas.

Creo que hubo una vez una antropóloga que contó su proceso de cómo iba ascendiendo en la escala social tras el aprendizaje de la antropología.

(Joder que mierda no acordarme del título del libro).

Iba contando como tras ir adquiriendo el conocimiento antropológico, su lenguaje y expresión iban cambiando y eso le daba acceso a una “cultura superior”.

(Si me acuerdo os lo diré).

Algunas veces, cuando he ido a charlas o coloquios antropológicos he podido observar cierto simbolismo expresivo de algunas personas que se dedican a esto de la antropología.

Me refiero a esas antropólogas que van bien vestidas, a que su lenguaje denota un conocimiento en el que si no estás acostumbrado no te enteras de nada, a ciertos aires de superioridad, a cierta creencia en que son los mejores antropólogos, a cierta posición social dentro de una jerarquía “antropológica” en el que son citados constantemente en trabajos, tesis, e investigaciones.

Y si un estudiante u otro antropólogo les hacen una referencia biográfica, van y se corren de gusto por que les han mencionado su maravilloso trabajo de investigación en el campo, y si no les mencionan se mosquean y son capaces de comenzar un debate antropológico en el que están dispuestos a todo.

Y yo pienso, ¿yo quiero ser un antropólogo así?

Dedicado a la investigación o a la docencia y seguir encapsulando aún más a la antropología que no hace más que mirarse el ombligo y plantear debates que solo interesan a las antropólogas.

No quiero ser un antropólogo de clase alta, porque obviamente dentro de nuestra disciplina también hay clases estratificadas, por mucho que no lo queramos ver y pensar que no es posible que en una disciplina como la nuestra pueda haber tal nivel de estratificación.

Muchas veces esta estratificación viene dada por la posición social en la que naciste, otra por la obtención de méritos a base del trabajo. Otras por mero enchufismo y peloteo en el ámbito universitario. 

Yo provengo de la clase baja, por eso cuando voy a algunas conferencias puedo denotar ciertos aires de grandeza, de sabiduría antropológica, de clase, de personas que ya han llegado a la cúspide a base de ensayos, tesis o libros escritos sobre antropología.

Yo, un banal antropólogo principiante veo con mis lupas antropológicas todo ese embrollo que no me gusta nada, de pavoneo, de aires de grandeza, de antropólogos que se apoderan de la antropología en base a sus discursos de palabras raras para seguir aumentando el ego antropológico.  

Es como el clero de la época medieval. Allí están, pavoneándose por universidades y asociaciones, vacilando de ser antropólogos, de haber conseguido un lugar en la academia, de ser reconocidos, de que les mencionen en otros libros, mostrándote las publicaciones de la revista más top de antropología en la que normalmente publican artículos.

¿Dónde están los profesionales de la antropología? ¿En la universidad? ¿En el campo de batalla? ¿En ONG`S? ¿En el mercado capital?

¿Dónde están los antropólogos y antropólogas?

Una vez leí un trabajo de una antropóloga que debatía todo esto que te estoy contando y que es una de mis preocupaciones cuando empecé a darme cuenta de que tal vez esto de la antropología no fuera a darme de comer.

Tras la lectura del trabajo de María Peláez se me ocurrió escribir La Antropología Académica contra la Antropología Profesional.

Tal vez sea un neo-posmodernista, aquella corriente antropológica que lo criticaba todo, y con razón.

Tan sólo veo a Antropólogos  rodeados de la esfera universitaria.

No veo a antropólogos montando una empresa que se dediquen a hacer investigaciones antropológicas, no veo a antropólogos emprendiendo, no veo a antropólogas que sean autónomas, no veo a antropólogas que trabajen para alguna empresa.

Sólo veo a antropólogos dando charlas, coloquios, conferencias, seminarios y en la mayoría de las veces respaldados bajo la institución académica.

Y no digo que la universidad no tenga que existir, ojo que no, sólo digo que la Antropología, (en España) hace poco tiempo que está implantada como grado universitario y pienso que las nuevas antropólogas nos vamos a comer los mocos si no hacemos algo.

¿Qué vas a hacer cuando termines el grado?

Esta pregunta la suelo hacer a gente que conozco que está estudiando antropología. Las respuestas son tan poco esperanzadoras que de ahí mi depresión antropológica.

¿Para qué se estudia la antropología? ¿Por amor al arte? ¿Por amor a la cultura?

Una amiga mía me dijo tras una charla relacionada con lo que vamos a hacer cuando tengamos el título…

-La antropología la tienes que estudiar porque te gusta y te apasiona, si la vas a estudiar pensando en que vas a trabajar de esto algún día, mejor lo dejas.

No quiero creer que esta ciencia que lleva tres siglos, algunos dicen que cuatro, sólo sirva para ejercerla por amor al arte.

No quiero pensar esto, no me rebaneo los sesos estudiando, aprendiendo, escribiendo en este blog, peleando con las teorías, con las críticas, contra mí mismo, por amor al arte.

¿Qué vas a hacer cuando termines el grado? – le pregunté a otra antropocompi.

Me miró, subió los hombros, puso cara de, “y  yo que sé” y seguimos hablando del Bourdieu por si nos caía en  un examen que teníamos que hacer, que después de descifrar el jeroglífico de Bourdieu no nos entró en examen.

Abandono, ¿tiro la toalla?

No quiero seguir admirando a antropólogos y a antropólogas que sólo hacen investigaciones para seguir aumentando su reputación académica. Quiero encontrar un sentido al antropólogo principiante que llevo dentro.

Una de mis ideas cuando termine antropología es hacer trabajo de campo. Tenía pensado hacerlo por mi cuenta, por amor al arte, por mi curiosidad ante lo desconocido, por ayudar a un colectivo que necesita apoyo ante las injusticias que al parecer padecen desde hace siglos.

Espero algún día contaros sobre lo que me gustaría investigar.

Después me doy cuenta de que tal vez, sin ninguna institución que respalde un antropólogo autónomo sea una figura que no se lleve en estos tiempos de especialización académica y no haga más que encontrarme puertas cerradas.

Me gusta pensar que podré dedicarme a la antropología cuando termine la universidad.

Me gusta pensar que con mi labor como futuro antropólogo podré ayudar a otras personas.

Me gusta pensar que cuando sea antropólogo escribiré un lenguaje que no sea tan extraño y sea más cercano hacia las personas que no tienen ni papa de antropología.

Me gustaría que la antropología fuera más conocida.

Me gustaría que dentro de unos años la antropología tenga un sentido más allá que el amor al arte para los nuevos estudiantes que decidan cursar la disciplina.

Me gustaría que todo el mundo tuviese una oportunidad y que no funcione el conocimiento antropológico a base del enchufe universitario.

A fin de cuentas me gustaría encontrar un sentido a todo lo que estoy haciendo incluido escribir en este blog.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

11 thoughts on “¿A qué me voy a dedicar cuando sea Antropóloga? Crisis antropológica.

  1. Elena Contestar

    En México hay cuerpos colegiados pero son una burla. Hay tres. Uno en la Ciudad de México y otros dos en estados al sur de la República (Yucatán y Guerrero). Lo preocupante es que para otras disciplinas hay uno por estado y una Confederación de colegios a nivel nacional. El de la ciudad de México se asume como nacional, pero ni al caso. Es más un club de académicos que nada.

  2. Águeda Contestar

    Hola buenas, me llamo Águeda, y entiendo perfectamente lo que comentas estoy terminando la carrera d antropología social y me siento exactamente igual salvo algunas cuestiones, es muy cierto el pavoneo y todo ese rollo elistista que esta sesgando y limitando la antropología a las paredes académicas. Yo creo en una antropología aplicada real que sirva como grano de arena a mejorar nuestro entorno desde tantos ámbitos diferentes desde los que podría hacer y se convierte en papeles mojados. En mi experiencia personal me encantaría comenzar por ong´s y ver como funcionan por dentro y mas adelante me gustaría montar una organización con unos ideales antropológicos enfocados a proyectos de desarrollo pero para nada limitarme a criticar teóricamente y no aportar pues en mi opinión no se trata de eso. Un saludo desde Sevilla y si quieres seguir charlando te dejo mi email abajo. La antropología no ha muerto mientras haya personas como nosotras que crean en ella no la abandones crea tu propio empleo y reinventate, se autodidacta y diversifica tus herramientas y conocimientos pero nunca cuestiones el seguir porque la vocación al menos para mí siempre estará por encima del lucro. ¡¡¡Ánimo!!!

    • El Antropólogo Principiante Contestar

      Muchas gracias por los ánimos. Hay caminos por explorar y creo que ahora viene una nueva onda de una antropología del emprendimiento si lo podemos llamar así, jeje. Un saludo

  3. jose Javier gonzalez Contestar

    Sé de antropólogos trabajando para organizaciones como Médicos sin fronteras, para ayudar a gestionar a gente que viene a Europa con problemas de enfermedades asociadas a entornos de máxima pobreza.
    Hay un tertuliano habitual de la sexta, Javier no me acuerdo ahora 😉 , que destila prestigio y es antropólogo.
    En USA están muy cotizados en organizaciones políticas y gubernamentales, élites, y multinacionales…

    • El Antropólogo Principiante Contestar

      Gracias Jose por el comentario. Lo del tetuliano me suena haberlo visto, pero no me acuerdo de su nombre jeje. Un saludo

  4. Daniel Martinez Contestar

    Buenos días,
    Este año he terminado mi primer año estudiando en la UNED… bueno, realmente sería el segundo porque hace unos 18 años estudié un año de Ciencias Políticas cuando la UNED no era “virtual”. He de decir, que la parte virtual que he descubierto este año, con 4 asignaturas matriculadas, y que he superado, suma cosas positivas a mi primera experiencia. Ahora bien, coincido contigo en lo de los tochos y la poca o ninguna importancia que se le da a la evaluación continua…
    Ahora bien, no sé si es porque de momento estoy estudiando solo por placer y no lo he hecho por querer ser antropólogo profesional en el futuro… pero no veo tanto problema en las salidas profesionales. Es decir, problemas de trabajar de lo que se estudia, creo que los hay en todas las carreras que se estudien. En unas más, en otras menos… Pero si se pertenece al campo de las humanidades, en España, aún más. No creo que sea algo sustancial de la antropología. Sé que suena a mal de muchos consuelo de tontos… pero no lo digo con esa intención.
    Hace un par de semanas, mi chica, anestesista, le puso la epidural a una mujer que resultó ser antropóloga. Anteriormente fue podóloga y decidió estudiar por placer en la UCM, creo recordar, y cuando acabó, le dijo a mi chica, que había encontrado muchísimas salidas y que decidió dejar su primera profesión y que está encantada… (no me preguntes de qué exactamente trabaja… mi chica no llegó a tanto). Ahora, también coincidió en señalar que estudiar Antropología en la UNED es mucho más dificil que en cualquier universidad.
    Bueno, de momento he tenido buena suerte, en mis dos asignaturas del primer cuatrimestre saqué muy buena nota después de estudiar mucho. Y en las dos del segundo cuatrimestre, por problemas personales no pude estudiar una asignatura nada más que dos días y la he aprobado pelado, y la otra me la leí solo una vez el libro y he sacado una nota bastante buena para tan poco estudio. Está claro que prefiero lo primero, estudiar mucho y sacar muy buena nota…
    Sea como sea, te escribía para contarte que te sigo hace tiempo, que he leído varios artículos tuyos desde hace tiempo y creo que no deberías desanimarte ni fijarte tanto en esos antropólogos a los que vas a escuchar o participar en debates. Creo que el camino de uno se lo hace uno mismo, odiaría, yo también, parecerme a un ególatra si finalmente termino siendo un antropólogo profesional, odiaría participar de esos estamentos académicos en los que se da vueltas sobre lo mismo y donde cada uno se dedica a pasear su cabra por conferencias y charlas… Sin duda alguna, aunque parezca poco ético a muchos antropólogos creo que en la esfera de la empresa privada se puede y se debe trabajar como antropólogo. Hay muchos campos en desarrollo y muchos por desarrollar en esas esferas y que la visión de un antropólogo puede servir para entender mejor cómo funcionar.
    Un saludo

    • El Antropólogo Principiante Contestar

      Pedazo comentario Daniel, muchas gracias por tus palabras, si escribiendo en el blog y demás veo que hay gente que ejerce la antropología pero no sé, a veces pienso que no son tantos/as o que la tarea queda un poco difusa en comparación con lo que estudio en la Universidad. Hablamos de nuevos campos en donde la antropología puede y tiene cabida pero en la Universidad no veo que me expliquen esos campos y salidas, solo me explican teorías y más teorías, que no digo que estén mal, pero oye… A veces cansan y más si no les encuentras una aplicación laboral.

      Un saludo.

      • Daniel Martinez Contestar

        Toda la razón… jajaja. Ese pensamiento es el que me llevó a dejar de estudiar Ciencias Políticas en la UCM… y me dediqué a estudiar Hostelería… y lo curioso es que terminé trabajando en marketing y contenidos digitales gastronómicos durante más de 8 años… En fin, estoy contigo es que hay demasiada titulitis en el mundo laboral y soy de la opinión en el que el habito no hace al monje. Pero… siempre hay un pero… ya te puedes imaginar el que es.
        Espero que, al menos, me siga interesando la Antropología con el paso del tiempo del mismo modo que me interesa ahora y que los tochos de la UNED y algunos docentes (horribles) no me hagan desistir… 🙂

        • El Antropólogo Principiante Contestar

          Gracias Daniel , me ha resultado muy gracioso tu comentario. Yo también estoy probando otros quehaceres que no sean sólo la obtención de títulos que se queden en papel mojado. El otro día leí una noticia que decía que los trabajadores cualificados, estos que tienen varios títulos universitarios y masters varios tienen que mentir en el curriculum para optar por un trabajo menos cualificado por que si no, no les contratan.

          Osea, que estudio Ingeneria y quiero trabajar de camarero, porque en España cada vez somos más un país de servicios y tengo que mentir en mi curriculum porque sino no me contratan.

          En fin…

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