La colaboración antropológica y la pre-despedida.

antropologia compartida

Hace dos años que empecé a escribir este blog. La gente que me conoce sabe que hace dos años, no tenía ni Facebook, ni Twitter, ni tan siquiera blog. Mi opinión hacia las nuevas tecnologías era nefasta, las odiaba, pensaba que iban a acabar con el tipo de relaciones del cara a cara, esas de las que puedes tocar a las personas, reírte con ellas y poder sentir que no estás solo.

Tras la experiencia de estos dos años publicando en el blog, he ido adquiriendo un conocimiento que antes no tenía. Ahora sé hacer una publicación en Facebook, crear imágenes, tener una fan page, usar un  hashtag en Twitter pero lo más importante por lo que creé el blog, fue para poner en práctica la escritura.

Pensaba que si quería ser un buen antropólogo tenía que saber escribir, aparte claro está, de aprender todas las teorías posibles.  Una de las primeras entradas que escribí en este blog fue, ¿Por qué antropología?

Llevaba dos años estudiando en la universidad, aunque mi contacto con la antropología fue un año antes. Con el primer artículo inicié un camino digital que me llevaría a estar durante dos años cuestionando y planteando mis dudas sobre esto de la antropología.

Obviamente no soy un experto escribiendo, aún cometo faltas de ortografía o pongo comas y puntos donde no corresponde, pero bueno, aquí sigo, intentando aprender cada día más.

Si no lo sabéis soy estudiante en la Uned, una universidad a distancia. Durante el primer año, allá por el 2014, iba alternando artículos en este blog relacionados con la antropología y con mi experiencia de estudiante en la Uned.

A día de hoy son muchos los nuevos estudiantes que quieren estudiar antropología los que me envían un mail pidiendo consejo sobre qué asignaturas escoger para su primer año en la universidad. A veces me entran ganas de decirles que no, que no estudien antropología, que se dediquen a otra cosa, que esto no nos da de comer.

Luego pienso que no, que el mundo necesita a la antropología. Cuantos más seamos mejor. Y es que como me dijo una amiga mía, para ser antropólogo tienes que estar enamorado de la antropología.

En el 2015, dejé de escribir mi experiencia como estudiante en este blog y me centré en divagar sobre la antropología escribiendo la mayoría de las publicaciones sobre mi preocupación por el qué hacer cuando termine la carrera universitaria.

Andrés López un día me envío un mail queriendo participar en el blog. Me hizo mucha ilusión que alguien quisiera participar en él. Su primera publicación en esta bitácora fue “La antropología sólo puede mirar y callar”.

Con este escrito, publicado el 16 de diciembre de 2014,por aquel entonces, lo tuve que leer unas cinco veces para saber de qué trataba y cual era el mensaje de aquel escrito. Gracias a Andrés tuve la oportunidad de compartir un pensamiento crítico hacia la disciplina,  “La crítica antropológica para buscar la realidad” o “La antropología no tiene porque ser sólo académica” dieron inicio a una relación virtual de simbiosis en la que Andrés me enviaba sus escritos, yo los leía y releía gustosamente, elegíamos una imagen y lo lanzábamos al mundo virtual. Muchas veces, aquellos escritos eran debatidos entre él y yo, dando lugar a largas conversaciones vía mail en las que me iba enamorando de su forma de escribir.

La relación con Andrés ha sido a base de largas conversaciones en las que profundizábamos sobre el porqué de las cosas, el porqué de nosotros mismos y el porqué de esta relación virtual, siempre con una antropología de fondo como tema de unión.

En muchas ocasiones he dicho ¡basta! No voy a escribir más en este blog. Pero luego te va absorbiendo. Es como que el blog necesita vida, una vida que yo y los colaboradores/as de este blog le damos para que los escritos sean leídos por aquellas personas a las que les interesen estos temas.

Daniel Daza también se unió con un escrito, “La antropología se escribe en mayúsculas o en plural” dividido en cinco artículos por ser demasiado extenso para publicarlo en uno solo. Cuando llevas un blog, te vas dado cuenta de qué es lo que suele interesar más a la gente  y la forma que tienen de leerlo, no es lo mismo leerte un libro que leer en un blog.

Wilmer Mejía Carrión me sorprendió desde Perú enviándome un texto que quería publicar titulado “¿En qué nos diferenciamos de los sociólogos?” Un texto que dio de que hablar, incluso Ssociologos lo compartió en su página web, todo un lujo conociendo el trabajo de esta web.

Y es que Wilmer me sorprendió con sus textos, tan pautados, claros y con un sentimiento que me conmovía, ilustrando todo un conocimiento en unas cuantas palabras que tenían mucho que contar como en “¿Antropología social o cultural?”, uno de los textos que más me conmovió fue el titulado, “Etnografía de un ritual funerario, los rituales de Mama Shimba” en donde acompañado de ilustraciones fotográficas pudimos adentrarnos en una forma diferente de afrontar la pérdida de un ser querido. Wilmer estaba ahí, etnografiando aquel momento para luego compartirlo con los demás. En esta ocasión Wilmer me presentaba un documento bastante extenso para publicarlo en el blog, la opción que vimos oportuna fue publicarlo en Academia y ayudar en la difusión a través de este blog.

La familia de colaboradores de este blog iba creciendo, Juan Gabriel Rodriguez Laguna se animó a escribir para esta bitácora, compartiendo su primer artículo “¿A que atiende el concepto globalizador en la identidad de los pueblos y su afán interesado por la homogeneización?”

Estos títulos me encantan, porque son tan largos y abarcan tanto que tienes que adentrarte en el mensaje para poder entender que es lo que nos cuenta nuestro amigo Juan. “Metrópolis mercado” fue el segundo artículo que escribió seguido de unos cuantos más y uno destacar sobre su observación en plena semana santa, “Sobre estructura social y semana santa”.

En esta ocasión Juan me envió un trabajo académico para publicarlo en el blog, acompañado con un documento pdf y vídeos que hacían referencia a su observación en el trabajo de campo. ¿Que más se puede pedir? Que Juan me enviase un trabajo tan currado para publicarlo en el blog fue todo un orgullo para mi.

Lady Vinces envió desde Perú, “Túcume de Lambayeque y la devoción de sus diablicos”,  toda una ceremonia cultural en la que una buena observación acompañada de la imagen visual que aportaba Lady, nos mostraba toda una devoción de los tucumanos y de Lady, para y sobre el discurso etnográfico.

No me puedo olvidar de Daniela con su texto sobre “Estrategias de comunicación” ni de Oswaldo que envió el texto titulado “Etnicidad y desarrollo” con una excelente escritura y forma de comunicación, es autor de Journal Rural. Tampoco me puedo olvidar de Gustavo Bravo con su texto que dio mucho de que hablar titulado “¿Qué decir después de que te confundan con un arqueólogo?”

Silvia Martín también compartió un texto junto a Andrés Lopez, “Las reglas del juego han cambiado el juego”, Damian que estuvo muy activo en los inicios de este blog siendo un artículo de los más visitados el que escribió sobre “¿Qué hay detrás del símbolo de podemos?”,  espero algún día que vuelva a escribir de nuevo algo en este espacio, pero sé, que por falta de tiempo muchas veces no podemos hacer lo que realmente nos gustaría hacer, escribir.

Ha sido toda una alegría que personas a las que no conozoco hayan compartido sus escritos en este espacio.

Cuando os habéis puesto en contacto conmigo, siempre he acogido el texto que me habéis enviado como si fuera un bebé. Lo he mirado, lo he leído, lo he acariciado y lo hemos dado a luz para que fuese compartido, leído, criticado o interpretado de formas diferentes.

Ha sido todo un lujazo poder compartir la experiencia bloguera con vosotros/as. Todo el material que habéis aportado a este espacio virtual tiene un gran valor para mi. Siempre me he quedado alucinado cuando por primera vez me escribíais un mail enviándome un texto para que lo publicase. ¿Porque quieren compartir sus textos en este blog? ¿Qué es lo que les atraen de este sitio para que me envíen sus trabajos?

Si yo sólo soy un Antropólogo Principiante, oculto en sus palabras, bajo la sombra de los códigos binarios esperando algún día poder mostrar quien soy y acabar de una vez con una crisis identitaria de valores, buscando una respuesta que puede ser que no tenga que ser contestada.

Quiero hacer mención también a los colegas de la revista de Antropologies, que con esfuerzo y con ilusión han creado una revista digital en la que he visto su evolución y he podido compartir sus textos que tanto me han gustado. Especial mención a Rubén Blasco que un día le dije que le quería hacer unas preguntitas sobre la revista y aceptó mi propuesta para conocer más a fondo la labor que desempeñan hacía la antropología, dando como resultado la primera entrevista que realicé en esta bitácora. ¡Entrevista a antropologies! Gracias. 🙂

Mi amiga virtual, a la que todos conocemos y que tanto nos cuenta sobre la antropología con su blog llamada Una antropóloga en la luna, también aceptó una entrevista en la que cuando afirmó que respondería a mis preguntas que quería lanzarle, me flipé tanto que pareciese que estaba destinado a conocerla en profundidad.

Y una vez me la crucé, en persona, en la calle, pero por culpa de mi crisis identitaria no quería parecer un fanático y decirle que era el antropólogo principiante. Son muchas veces las que he compartido conversaciones sobre la antropóloga en la luna y en la mayoría de las veces la idolatramos tanto que nos gustaría ser como ella.

También quiero nombrar al Antropólogo Perplejo que me demuestra que una antropología a medias entre la academia y la práctica profesional es posible. Un antropólogo muy activo y un ejemplo a seguir que me tiene enamorado. Una vez acudí a una charla que organizaba el OACU en la que el Antropólogo Perplejo iba a deleitarnos, pero se puso enfermo y no pudo asistir, me quedé con todas las ganas.

No me puedo olvidar de mis amigas las Amalgamas a las que tanto tengo que agradecer tras largas charlas antropológicas debatiendo sobre la actuación antropológica en el mundo que nos asola. Ellas con su antropología cotidiana encuentra en lo cotidiano un discurso que tiene que ser encontrado, escrito y vivido de forma excepcional, lo micro es dos veces bueno, a mi me daban dos. 😉

He empezado este texto con la intención de despedirme de vosotros y vosotras que estáis ahí con vuestros dispositivos electrónicos leyendo estas palabras.

Mi intención era despedirme, un hasta pronto, un hasta nunki, o un hasta la vista.

Dada la emoción que siento hacia esta experiencia bloguera, en la que un Antropólogo Principiante empezó a contar sus historietas, he desviado lo que iba a ser una despedida para contaros la experiencia virtual que he tenido con personas con las que he tenido el placer de compartir un diálogo relacionado con la antropología.

Ahora sí, voy a preparar mi despedida, que aunque no me guste, quiero que sepáis que necesito un respiro antropológico y que mejor época la del verano para darte ese respiro.

el antropologo principiante

 

5 thoughts on “La colaboración antropológica y la pre-despedida.

  1. Eres muy afortunado de haber podido estar en contacto con gente que tiene tanto que aportar y darle un lugar en este blog.

    Tus escritos y tu entusiasmo me han inspirado a plantearme abrir mi propio espacio. Seguro que inspiras a muchas más personas.

    Espero que ese respiro sea breve y te de un tiempo para reflexionar. Aquí estaremos esperando tu vuelta 🙂

    1. Ahora te toca a ti, los comienzos pueden resultar un tanto dispersos, me pasaré por tu blog para ver que vas publicando que seguro que tus posts serán muy interesantes. Ahora yo a descansar un poco, de antropologia, de blogs, de libros, de teorías… ?

  2. Reblogueó esto en Deagoterasy comentado:
    Muy buen articulo, invita a un acercamiento a la antropología desde lo coloquial, mas cercano y empático a la experiencia de hacer antropología fuera del ámbito académico o institucional. Se agradecen esas reflexiones y relatos desde la propia experiencia compartida, aprovechando esta dimensión comunicativa virtual que vino a quedarse y que tenemos que aprender a sacarle el máximo provecho posible

  3. Supongo que he sido uno de tus profesores en la UNED. Espero no haber sido molesto. Si, de alguna manera, puede ayudarte personalmente en algo (es difícil en la UNED, por el asunto ese de la distancia), habré dado mi misión por bastante cumplida en tu caso.
    He estado curioseando por primera vez tu blog. La verdad, produce cierta pena que el entusiasmo haya dejado su lugar a una necesidad urgente de “des-antropologización”. Al primer golpe de vista. Porque, luego, habrá que pensar un poco, ¿no? Y, entonces, uno se dice, ¿pues por qué no des-antropologizarse? Tal vez sea lo mejor que puedes hacer. La antropología es un saber un tanto extraño, difícil de transmitir, difícil de explicar en los caracteres de un twitt. No es que sea una especie de ciencia hermética y arcana. Pero uno trata de entender el mundo con ella y resulta que la antropología provoca que nadie entienda las cosas que piensa ese uno… Qué vida más rara.
    Pero, claro, veo escrito por alguna parte que te preguntas sin parar el porqué de todo. Si es así, no me extraña que necesites una desintoxicación urgente. El mundo está lleno de novelas, videojuegos, bares, paisajes, charlas de café y muchas otras cosas, bastante más divertidas que la mayoría de las lecturas antropológicas. Dedícate a esas cosas, creo yo. Soy profesor, dije: he leído tal cantidad de páginas superfluas, vacuas, sobrantes, innecesarias (incluidas algunas mías, claro), de contenido antropológico, que podría llenar varios armarios de buen tamaño. Esa es mi obligación, pero no la tuya. Ocupa tu tiempo en otras cosas. Desintoxícate.
    Y, con suerte, después de la desintoxicación, verás que no hay motivo para andar preguntándose siempre por qué esto o por qué aquello. Entre otras cosas, porque esa pregunta es filosófica. Un antropólogo se pregunta “¿cómo?”. Y si lo averigua, con suerte y trabajo, ya puede darse con un canto en los dientes. ¿Cómo funcionamos, negociamos, trabajamos, actuamos, cómo nos conducimos? ¿Cuáles son las reglas? ¿Hay excepciones a las reglas? ¿Hay reglas para excepciones? El cóctel de filosofía y antropología intoxica a cualquiera. Una pequeña desintoxicación y como nuevo.
    Y, si no es así, por lo menos tendrás a mano los diez motivos para irse al catre con un antropólogo. Son buenos. Tenía que haberlos usado a los veinte años y tal vez hubiera mejorado mi carrera como seductor…

    Gracias por invitar a hablar a cualquiera (¡incluido uno de tus antiguos profes!). Me apetecía escribir unas líneas sobre nuestros saberes, sin requisitos académicos, y hablando como todo quisqui. Al final va a resultar que, pese a lo que escribí líneas atrás, somos una especie de secta y solo nos entendemos entre nosotros.

    1. Gracias por los ánimos a seguir la desintoxicación para una “des-antropologización”. So pena que no conozca a los profesores de la Uned, más que nada porque mi relación con los docentes de la Uned es nula, ya se sabe, la distancia enfría las relaciones.

      Una pena que no conocieras los diez motivos para irte al catre con un antropólogo, aún no es tarde. Como bien dices la antropología no se encarga del porqué de las cosas sino del como. Pero el porqué, primero pasa por la mente, para luego hacer una reflexión del cómo, que por cuestiones de tiempo, extensión del texto, (no de un Twit) y del a quien le interesaría estos temas y no otros, hacen que el cómo me lo guarde para preguntarme el porqué. Gracias por no usar un lenguaje abstracto en el comentario, bienvenido a la comunidad de “todo quisqui”, porque todo quisqui es al que tiene que llegar la antropología, no a la cima de la pirámide “burguesa” y antropológica que no hace más que atosigar lo científico de esta disciplina.
      Un saludo y un abrazo 🙂

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