¿A quién le interesa la Antropología? Debatiendo las categorías de Sexo-Género-Sexualidad.

Un día, en una reunión con unas personas que no estudian antropología, surgió la cuestión del género. Como era de esperar, los asistentes pensaban que se trataba de una cuestión natural-biológica. El binomio sexo-género a veces es imposible de separar. La biología se encarga de ensalzar esta cuestión y la antropología da un viraje a la razón biologicista del género.

En la reunión de amigos compuesta por cuatro personas, tres de ellos pensaban que el género es algo biológico, que el hombre era hombre por tener pene y que la mujer era mujer por tener vagina. Esta construcción del género basada en los genitales era el reto al que tenía que enfrentarme para que esta idea basada en lo natural, dejase de estar presente en la mente de mis amigos ya que desde que estudio antropología las categorias fenotípicas naturales del género contienen significados variados en contextos culturales diferentes.

Para empezar, puse algunos ejemplos de personas con pene que se sienten mujeres, o al revés, personas con vagina que se siente  hombres. Automáticamente saltó la etiqueta gay y lesbiana. Me encontraba ante la idea general y homogénea en mi entorno cultural (en ese en el que vivo) de las categorias género-sexo-sexualidad  que operan en el significado de una cultura determinada añadiendo el concepto de heteronormatividad, tal vez occidental. Si eres hombre que se siente mujer, ya eres gay, te tienen que gustar los hombres, y si eres mujer que se siente hombre, te tienen que gustar las mujeres. Mis oídos no querían seguir escuchando aquellas sandeces constructivas biológicas-heteronormativas, ya que de lógica para mí tenía poco, pero me sirvió de ayuda a entender la visión emic de las personas que me rodeaban.

Para empezar, conté que la variedad de géneros es inagotable, que el género puede ser transformado en según que culturas y según las etapas de la vida de las personas. Por poner un ejemplo, yo tengo un amigo hombre (con pene) que se siente identificado como mujer y le gustan las mujeres, ¿Cómo lo etiquetarías?

Los colegas dijeron que sería una lesbiana y mi pregunta fue, ¿cómo va a ser una lesbiana si él tiene pene? ¿Existe el hombre lesbiana?  Las categorías culturales creadas por los asistentes en la mesa ya no podían operar con el género y la sexualidad, y es que, género y sexo parece que van de la mano, y si le sumamos sexualidad el caos de ideas sólo lo puede remediar la antropología. Nos educan para pensar que al tener pene tienes que ser hombre y masculino y al tener vagina mujer y femenina, cuando una sale de estas etiquetas ya eres “raro”. 

El género es una construcción sociocultural, es construido según procesos de endoculturación en los que uno “nace, crece y se repro…” (mejor no terminar esta frase biologicista), claro está que si aprendemos en una cultura que el género es solo uno e inmutable y no transformable, asociado a pene-hombre vagina-mujer macho-masculino hembra-femenina difícilmente podrás convencer a tus amigos en que consiste el género tras las dicotomias que han acompañado a los procesos culturales e históricos.

Llegados hasta aquí, me planteé otra pregunta. ¿A quién le interesa la Antropología? Yo, como Antropólogo Principiante, intentaba dar mis explicaciones sobre la variabilidad de género así como su construcción sociocultural dejando a un lado los planteamientos biologicistas que durante mucho tiempo estigmatizaron a las personas que salían fuera de la norma, a los “raritos”. Las ciencias sociales y humanas dieron su versión empírica e iniciaron la lucha entre las ciencias naturales, una lucha que aún continúa, sobre todo cuando alguien escribe un libro diciendo que la homosexualidad se puede curar.

Mis amigos no daban crédito a lo que decía. No querían conocer los planteamientos de género desde la Antropología y preferían quedarse con sus propio conocimiento sobre lo natural, lo biológico y lo “normal”. Algunas veces los antropólogos parecemos “raritos” o nos hacen sentir “raritos”, cuando hablamos de género, o de simbología del poder político, o de relaciones culturales, o de sistemas de estratificación social, o sobre el Holismo, por poner algunos ejemplos…  Lo siento estoy usando la palabra “raro” y mira que no quería tras la reflexión de lo “RARO Y LO NORMAL”

A la gente no le interesa lo que dicen los antropólogos, y si le sumas que la jerga lingüística de la etnografía es solo comprensible para la gente que trata con la disciplina, siendo un vocabulario difícil de entender y una lectura abstracta si nunca has leído una etnografía. La primera vez que leí una etnografía, la tuve que releer unas tres veces para comprender de que trataba el texto y aún así ni me enteré. Tal vez  tengamos que alejarnos de las palabras difíciles de entender y hacer una antropología más de calle, de entendimiento hacia el que no estudia antropología, pero claro, toda ciencia tiene su vocabulario y la Antropología no podía quedarse atrás, si carecemos de las palabras extrañas en el uso cotidiano tal vez dejemos de tener el tinte característico de la escritura etnográfica.

Entonces si ya de por sí, muchas veces hablamos “raro”, tratamos temas que a veces las personas se preguntan ¿Por qué? Y usamos un vocabulario difícil de entender, ¿A quien le va a interesar la Antropología? Pues solo a los antropólogos. La Antropología se acerca a las personas, conoce las culturas, los procesos, al  estudiado,  al nativo, al ciudadano, a lo cotidiano, es una ciencia humana, en la que el valor lo dan las personas que se estudian pero, la Antropología se aleja de todo lo anterior cuando transcribe el trabajo de campo  para convertirlo en un trabajo científico académico que solo entienden los antropólogos. Cómo me pasó la primera vez que leí una etnografía. 

16 thoughts on “¿A quién le interesa la Antropología? Debatiendo las categorías de Sexo-Género-Sexualidad.

  1. Jaime Vieyra-Poseck Contestar

    He leído todo lo de este blog -por lo demás interesantísimo, especialmente eso de llevar la antropología a la calle con un lenguaje de calle-, pero no he encontrado (tampoco) la definición de lo que es «antropología de género». Y mira que me llevo estudiando esto por años. Nadie lo ha definido. Ni con lenguaje académico ni con lenguaje «de calle» . Y si no hemos definido los conceptos…

    • El Antropólogo Principiante Contestar

      Interesante reflexión, sí, las definiciones a veces causan malentendidos y más en la antropología del género que navega entre etiquetas, conceptos y dualidades. Intentaremos acercarnos a la mejor definición pero habrá varias que digan todo lo contrario así que lo mejor quedarse con la que mejor puedas explicar. Un saludo y gracias por comentar.

  2. Lisbeth Contestar

    No era lo que estaba buscando para mi tarea.
    Pero me gusto mucho tu opinión sobre este tema.

  3. Jen Contestar

    Más que análisis o planteamientos yo tengo una preguntas: como hacer la labor de la escritura antropológica más comprensible ? de qué manera podemos adaptar métodos y técnicas antropológicas para los estudios vinculados a la sexogenerodiversidad? Saludos y cariños!!

  4. Jorge Contestar

    La definición de género no sólo no se sostiene si se indaga en lo cultural. Al buscar una diferencia científica que permita dirimir el ‘sexo’ de los atletas, saltan todas las costuras. Ni siquiera puede afirmarse que el género exista genéticamente: la configuración física depende de factores que pueden desdecir lo que señalan los cromosomas XX o XY.

    • admin Contestar

      Totalmente de acuerdo, Jorge. Según la cultura desde la que se observe el género, en muchas ocasiones se determina en función del sexo que viene determinado por el cromosoma 🙂

  5. Antropologa Adriana Goñi Contestar

    Reblogueó esto en Antropología para Todosy comentado:
    ¿A quien le va a interesar la Antropología? Pues solo a los antropólogos. La Antropología se acerca a las personas, conoce las culturas, los procesos, al estudiado, al nativo, al ciudadano, a lo cotidiano, es una ciencia humana, en la que el valor lo dan las personas que se estudian pero, la Antropología se aleja de todo lo anterior cuando transcribe el trabajo de campo para convertirlo en un trabajo científico académico que solo entienden los antropólogos. Cómo me pasó la primera vez que leí una etnografía.

  6. J Contestar

    «Para empezar, puse algunos ejemplos de personas con pene que se sienten mujeres, o al revés, personas con vagina que se siente hombres.» Asumo acá que te estás refiriendo con «hombre» y «mujer» al constructo social del género; defínase este sintetizadamente como las pautas y conductas que un sexo tiene como aceptables dentro de una sociedad. Por poner ejemplos: las mujeres (y esto es el sexo) debe usar maquillaje, tacos, generalmente tienen pelo largo, juegan con muñecas, se pitan las uñas, etc, etc, y esto es sólo la superficie, mientras los hombres son fuertes, aguerridos, protectores, etc, etc.
    Así, el sexo es una realidad material, como bien se puede comprobar al notar que la raza humana se reproduce sexualmente en cuanto a quien ovula y a quien da los espermatozoides. Claro está, existe las personas intersexuales (aunque aún así éstas tienen un devanamiento por características sexuales de uno u otro sexo, lo que no quiere decir que se les deba practicar cirugía para que sean «normales»), y otros transtornos como el XXX, XXY, etc, que no por casualidad se da solamente en un sexo u otro. Claramente el XXX, sólo se puede dar en mujeres, ya que un hombre no tendrá dos cromosomas X. El XXY, como es evidente, sólo en hombres.
    Otra cosa es la orientación sexual, que puede ser hacia el mismo sexo, el sexo opuesto, los dos sexos, o ninguno.
    Volviendo al principio, «mujer» y «hombre» son palabras que definen realidades materiales, no constructos sociales. En todo caso, la sociedad asigna un género (feminino o masculino, en términos patriarcales), a cada sexo, con el afán de categorizarlos y subyugar a la mujer a un estado pasivo y de segundo sexo, de objeto sexual y para la vista del hombre, si se quiere, como se evidencia facilmente en la existencia del porno, todos los estándares de belleza y las publicidades que eso conlleva.
    Un hombre, entonces, puede ser femenino (aclaremos que, en un mundo no-patriarcal, este término sólo significaría «de la mujer», pero, en el mundo patriarcal, lo feminino es lo que se quiere que sea de la mujer, definido por el hombre, lo cual es simplemente el género, un constructo social), pero aún así no será una mujer, nunca podrá serlo. Y lo mismo aplica viceversa. Esto también va en tremendo contraste con el comentario de arriba, digno de un posmodernismo ilógico que, y no es sorpresa, beneficia al fin y al cabo a los hombres y a las grandes empresas. Los hombres no pueden ser mujeres; y, si te fijas bien, cuando intentan «ser mujeres», lo que persiguen es un ideal de mujer patriarcal (feminino), es decir, el género, reduciendo a la mujer al género. Eso no es una mujer. También es digno de aclarar que para ser mujer es un pre-requisito, y obviamente, SER mujer, nacer mujer, con esa biología (XX cromosomas, características sexuales secundarias, etc), pero esto no define a la mujer, esto no significa que la mujer sea un «útero que camina» (como sí lo ven los misóginos), sino que la mujer puede ser como desee ser, con cualquier personalidad, y no es definida por el género «feminine» que la restringe y por el que los hombres «se identifican» como mujer.
    Y, no es necesario aclarar, un hombre (aún si se «identifica» como mujer) no puede ser lesbiana, porque no es mujer, evidentemente no lo es. Y convengamos que es realmente lesbofóbico insinuar que las lesbianas deberían estar atraídas a cualquier hombre que se «identifique» como mujer porque lo único que las lesbianas quieren es estar más lejos de los hombres en lo posible, al menos en las relaciones, y me vienen a decir que por «identificarse» como mujer, son automáticamente mujeres, y deben estar atraídas a, de nuevo, un hombre? Qué falta de respeto. A lo largo de la historia las lesbianas han sido forzadas y presionadas socialmente a estar con hombres porque eran «erróneas», y ahora pasa lo mismo, sólo que encontraron un nuevo método: decir que ahora «son» mujeres, como si mujer fuera un término que flota sin sentido alguno y que cualquiera puede adoptar. Mira esto, por ejemplo: http://40.media.tumblr.com/e8bbe9dcd764eee1d9dcb1a5cf9b6d4a/tumblr_ny9ykmizHQ1tke8nco1_500.png
    Evidentemente, este hombre no puede soportar que las lesbianas lo rechazen, porque se cree con tanto derecho a los cuerpos de las mujeres, que piensan que cualquiera debe acomodárse a su fantasía de que es una mujer, y peor aún, estar con él.

  7. Meryone Contestar

    Si tienes un amigo “hombre con pene” que se siente / identifica mujer, independientemente de lo que le guste, lo que tienes es una amiga mujer trans. Salvo que se identifique como de género no binario y no como mujer. Una cosa es lo que uno es en cuestiones de género y otra las personas que le atraen, que pueden ser hombres, mujeres, ambos o, ajá, todos los demás géneros que pueden expresar otras personas. Y sí, tu amiga trans con pene es lesbiana. Se puede ser lesbiana y tener pene porque se puede ser mujer y tener pene y oh, una lesbiana es una mujer a la que atraen otras mujeres.
    Lo normal es no saber los genitales de la gente porque el género es algo cultural y construído, como dices, aunque de manera confusa. No hay que estudiar Antropología para entender la teoría queer (es más: en Antropología en la UNED no te vas a tropezar con ella más que muy de refilón en ese despropósito que es la asignatura de género de tercero que para eso mejor no tener nada). La cuestión es que normalmente tú lees a alguien como hombre o como mujer y no sabes lo que lleva debajo de la ropa. Ni falta que hace. Otra cosa es que aquí y ahora la gran mayoría de los cuerpos leídos como mujer tienen vagina y los leídos como hombres tienen pene porque para eso nos enculturan así (en España en 2015). Y los no binarios nos los saltamos, que total qué más dará. No, no nos los saltamos, claro que no. Pero es de mala educación andar presuponiendo genitales de un tipo u otro a la gente y por eso realmente no sabemos los de nadie.
    El lenguaje antropológico es cuestión de saber el significado de las palabras que leemos y usamos y escribir con claridad: que buscándolas en el diccionario y teniendo clara la sintaxis de la lengua en que están, las oraciones tengan sentido. Si usas palabras que no entiendes, claro que los demás no te van a entender. A mi alumna de bachillerato le digo siempre que mejor estar diez minutos más redactando el comentario y hacerlo bien aunque queden preguntas del examen sin contestar, que hacerlo rápido y sólo medio bien. Si un tema es complejo, a lo mejor hay que darle unas cuantas vueltas y leer unas cuantas cosas antes de escribir un post sobre él. Dejarlo reposando un poquito, que es muy sano. ¿Y he dicho ya que leer? Leer mucho. Y escuchar a las personas que tienen que hablar de estas cosas. Escucharlas de verdad, no sólo en lo que crees que encaja con las ideas que tenías de antes. Sí, “antes” puede ser desde que empezaste a estudiar Antropología. Lo del emic y el etic en bucle, ¿recuerdas? Eso es lo maravilloso, que venimos a escuchar a la gente y a aprender. Y luego a contárselo a los demás, pero después de un proceso. Con palabras facilitas, si quieres, pero no sólo volcarlas. Sobre todo porque para volcarlas sin más, ya están ellos, que tienen voz. Si vas a hacer de intermediario entre esas personas y otras, aporta algo o hazte a un lado y déjalas hablar a ellas.
    Ah, y tu amiga ES una mujer, no sólo se siente como tal. Yo no tengo que explicar que me siento o identifico como mujer, digo “hola, soy fulanita, soy mujer” y me creen. Hacer ver que tu amiga es un hombre que se identifica con otra cosa es transfobia. Si no es ni una amiga ni un amigo y es una persona de género no binario, también estaría siendo transfobia decir “tengo un amigo con pene blablabla”. Repetimos: los genitales no tienen nada que ver con el género; que alguien tenga pene no le convierte en un hombre.
    Un saludo

  8. Marce (@marcemdn) Contestar

    Ja ja ja…
    «pero me sirvió de ayuda a entender la visión emic de las personas que me rodeaban.»
    Controla esa deformación profesional… amigo! ja ja ja.

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